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Adaptamos las terapias de CITEA centro sanitario a metodología online a causa del coronavirus

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coronavirus

A causa del coronavirus rediseñamos los programas para continuar atendiendo a los pacientes de forma online, adaptando las terapias cognitivas y psicológicas a las necesidades de cada paciente de CITEA.

Debido a la alarma sanitaria generada por el coronavirus COVID-19 que ya todos conocemos, en CITEA disolvemos los grupos de trabajo así como los tratamientos individuales presenciales en los centros y pasamos a trabajar con todos los pacientes de forma online como medida preventiva para nuestros pacientes, familiares y profesionales sanitarios.

Podemos continuar realizando la asistencia tanto psicológica como cognitiva de esta forma y adaptamos las características de esta metodología en función de las características de cada paciente en particular para continuar con la intervención individualizada, generando un diseño que variará entre la sesión virtual, el material de apoyo en papel, el material de apoyo informatizado, programas informáticos específicos para la estimulación cognitiva y apoyo del familiar. La conjugación de estos factores dará un programa específico para cada paciente de CITEA.

  • Todos los grupos de estimulación cognitiva pasarán a sesiones online individual.
  • La estimulación cognitiva individual pasará a online.
  • Psicoterapia individual pasará a online.
  • El grupo de apoyo para cuidadores pasará a psicoterapia online individual.
  • El programa de fisioterapia se cierra completamente.

CITEA centro sanitario permanecerá cerrado desde hoy 13 de marzo y hasta que el coronavirus esté controlado. Para cualquier cuestión pueden ponerse en Contacto

La nueva metodología que está diseñándose en estos momentos como medida de urgencia se implantará el próximo lunes 16 de marzo para todos los pacientes de CITEA centro sanitario.

Consultar programas de CITEA centro sanitario


María José Sumariva, directora y neuropsicóloga en CITEA

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Llega con fuerza y se presenta en una entrevista donde habla de la importancia de la terapia cognitiva en personas con deterioro cognitivo y el trabajo especializado que CITEA realiza en este campo:

Entrevista a María José Sumariva


El sentimiento de culpa ante el autocuidado

FORMACIÓN PARA CUIDADORES, psicología Deje un comentario  

culpa

Hablamos de los frecuentes momentos en los que la cuidadora o cuidador se siente culpable mientras está cuidando a su familiar con Alzheimer u otra demencia

No es raro pensar que podemos sentirnos culpables cuando disfrutamos o descansamos mientras otras personas que nos importan, nuestro familiar con demencia, están en un mal momento. Forma parte de la empatía y la sensibilidad ante el conocimiento y la conciencia de problemas que puedan tener personas queridas y allegadas.

Sin embargo, cuando nos vemos en el papel del cuidador, el hecho de apreciar el sentimiento de culpa ante el autocuidado, sentirnos culpables por tener momentos de ocio y dispersión tiene una repercusión que va más allá del malestar producido por la empatía ante la situación.

El rol desempeñado por el cuidador o cuidadora conlleva una vivencia de estrés y sobrecarga importante, donde la persona debe compaginar otras obligaciones con la tarea de cuidar de nuestro familiar. En muchas ocasiones se reduce el tiempo dedicado a otras ocupaciones, aunque es frecuente que directamente se supriman de nuestro día a día: un trabajo, una afición o incluso una relación de pareja. Por lo que el rol de cuidador toma protagonismo respecto a otras ocupaciones previas.

Es por ello por lo que el autocuidado toma un lugar fundamental en toda esta situación. Hacernos cargo de una labor como es la de cuidar a una persona con deterioro cognitivo o demencia y donde hay una cierta dependencia, implica experimentar estrés en mayor o menor medida. Si a ello añadimos que la tarea de cuidado es prolongada en el tiempo, dicha sobrecarga se irá acumulando e irá aumentando. Por tanto, este malestar puede conllevar a sufrir síntomas de ansiedad y/o depresión, o incluso sufrir problemas físicos. Son síntomas derivados de dicha sobrecarga o que surgen por no atender adecuadamente a los problemas de salud que se tengan. Normalmente se prioriza la atención al familiar afectado a la salud propia.

Es necesario atender a las propias necesidades, sean de salud, emocionales o sociales, entre otras. Pueden requerir mayor o menor dedicación y tiempo, pero todas son importantes. Pasar tiempo con familiares y amigos, disfrutar de un café en compañía, dar un paseo, es fundamental para compensar dicha sobrecarga. Para poder dedicar tiempo al ocio u a otras labores puede ser necesaria la ayuda externa; delegar en otras personas, familiares o profesionales, para que dediquen tiempo al cuidado en nuestro lugar y nos permita atender a otros aspectos de nuestra vida.

Sin embargo, pueden encontrarse dificultades para poder disfrutar y desconectar momentáneamente, o no sentirnos capaces de delegar y poder desconectar de la tarea de cuidado. En estos casos, el apoyo psicológico puede ayudarnos a reorganizar ideas, identificar culpas y reconocer mejor las necesidades propias. Así podremos organizar mejor nuestras prioridades y sentirnos mejor con nosotras mismos.

María José Sumariva López, neuropsicóloga en CITEA

Terapia de familia
Terapia individual
Grupo de ayuda mutua de cuidadores


Deterioro cognitivo leve y plasticidad neuronal

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plasticidad neuronal

El diagnóstico de Deterioro Cognitivo Leve se da en un momento donde la demencia no se ha instaurado. La Estimulación Cognitiva es la terapia de elección para prevenirla. La Plasticidad Cerebral es la característica del cerebro que permite la regeneración celular

El deterioro cognitivo no se presenta en la persona como un continuo. Según la edad, el nivel cultural y las ocupaciones que tenga la persona en su rutina diaria, los signos de sospecha serán más o menos visibles, hasta llegado un momento en el que el diagnóstico se confirma: Deterioro Cognitivo Leve. Es un momento especialmente sensible, en donde podemos trabajar para que éste no evolucione negativamente y podamos encontrarnos ante la antesala de la Demencia: Alzheimer, Frontotemporal, Cuerpos de Lewy, etc.

A veces la evolución es inevitable, pero sí se puede ralentizar. Las Terapias No Farmacológicas, concretamente la Estimulación Cognitiva Preventiva, resultan muy eficaces y consiguen retrasar el posible deterioro que pueda avanzar.

La Estimulación Cognitiva consiste en ejercitar aquellas capacidades que aún se conservan y a su vez, aquellas que presentan un cierto deterioro. En este caso, en el Deterioro Cognitivo Leve encontramos afectada la Memoria Inmediata. Es, por tanto, un método eficaz para aumentar la Reserva Cognitiva y fortalecer los circuitos neuronales implicados en procesos tan comunes como planificar una tarea, recordar un evento reciente o comprender la lectura de un texto. Este tipo de terapias se configuran tras una Evaluación Neuropsicológica minuciosa, que permite elaborar un perfil cognitivo, donde se establecen los niveles de rendimiento de todas las áreas cognitivas empleadas en el funcionamiento cerebral cotidiano.

Es conveniente realizar una rutina estimulante, con actividades diversas, interacción social, etc. No obstante en casos de Deterioro Cognitivo Leve es esencial la realización de este tipo de terapia que permita ejercitar nuestro cerebro y retrase un posible avance de las dificultades encontradas en nuestro día a día.

La plasticidad cerebral es una característica fundamental sobre la que se basa la terapia de estimulación cognitiva porque permite al cerebro regenerar células, para reestructurarse y seguir asumiendo funciones (memoria, reconocimiento, lenguaje etc).

Aunque la plasticidad cerebral en casos de Deterioro Cognitivo Leve sea menor que en un cerebro sano, sigue encontrándose presente. No debemos pensar que el cerebro es una parte del cuerpo estática durante toda la vida sino que en un envejecimiento normal se van perdiendo capacidades, aunque sean más notables en un proceso de Deterioro Cognitivo. No obstante, gracias a la plasticidad cerebral el cerebro tiene la capacidad de poner en marcha nuevos circuitos de actividad que permitan compensar las dificultades actuales.

Esta capacidad del propio cerebro puede ir a nuestro favor ante este tipo de terapias aunque el factor temporal. Cuanto mayor deterioro presente la persona menor plasticidad encontramos y menos capacidades podremos trabajar y mantener. Esta es la razón por la cual mientras antes se realice la estimulación cognitiva mayor capacidad tendrá el cerebro de fortalecerse. Este tipo de terapias se recomiendan lo más precozmente posible y es conveniente que sean programadas por un Neuropsicólogo o Neuropsicóloga para asegurar la eficacia.

Con ello, se podrán potenciar las capacidades y desarrollar estrategias que faciliten el día a día y nos proporcionen mayor calidad de vida.

María José Sumariva, Neuropsicóloga en CITEA


Un duelo anticipado en las personas que cuidan a un familiar con demencia

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Un duelo anticipado invisible para todos

Los cuidadores son personas casi invisibles para el sistema de salud, y casi invisibles para muchos de los familiares, son personas que casi en silencio y sin saberlo, están tramitando un desconocido duelo por el fallecimiento del familiar con demencia que aún no ha fallecido.

El duelo implica tener que hacer una adaptación emocional ante algo que se pierde. Lo que se va perdiendo en este contexto poco a poco son muchísimas cuestiones complejas, como la relación que antes se mantenía con el familiar enfermo, se pierde personalidad, su forma de ser y es el cuidador quien lo va viendo de cerca. El duelo también se va haciendo ante la pérdida de la memoria, los recuerdos comunes se van perdiendo. Los duelos son tan invisibles como profundos, numerosos cambios difíciles que se van dando en la relación entre el cuidador y su familiar enfermo.

La enfermedad es difícil de aceptar, hay familiares que no la asumen, que la niegan, o que son resistentes y se desentienden, que no creen el diagnóstico. Por ello es difícil organizar el sistema de cuidados, porque no se sabe realmente qué es la demencia o qué se debe hacer, qué se necesita o dónde, son todos ellos una multitud de inconvenientes que surgen y que no tienen respuesta inmediata. Todas estas cuestiones son hasta más fáciles de encarar que este duelo anticipado.

Ante tan amplias necesidades de cuidado, en el cuidador surge «la culpa»: estaré siendo suficiente?… lo estoy haciendo bien?… no puedo atender mis propias necesidades porque mi familiar enfermo está peor que yo… no me puedo permitir tomarme un respiro…

Son complejos de tramitar tantos sentimientos que emergen ante esta situación tan difícil del cuidado. A menudo también surgen sentimientos contradictorios verdad? deseos de cuidar lo mejor posible y deseos de desaparecer. La comunicación con el familiar se va deteriorando, la relación se va quedando muda.

Por todo esto duelar es inevitable, pero mejor hacerlo acompañado no? Para ello en CITEA apoyamos con terapia individual específica para el duelo, con terapia de familia y con grupo de ayuda mutua para cuidadores. Para ayudar lo mejor que podamos.


Terapia de familia en el contexto del Alzheimer

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Resolver las dificultades familiares que emergen de la organización del cuidado a un familiar dependiente con demencia es posible

La enfermedad de Alzheimer o alguna otra demencia produce un importante impacto en el cuidador o cuidadora principal. Dicho impacto incide en el entorno próximo, sobre todo en el entorno familiar cotidiano del paciente. Las familias presentan habitualmente puntos de conflicto, desencuentros, discusiones, que dificultan la resolución de estos problemas, ocasionando malestar a sus miembros, y sobre todo al cuidador o cuidadora principal y la persona afectada a la que cuida.

Estos conflictos, aparte de afectar a sus miembros familiares, pueden repercutir directamente en la calidad de vida del familiar enfermo, el cual mantiene una sensibilidad ante las emociones y una memoria asociada a éstas, influyendo en su propio estado de ánimo, su bienestar y su equilibrio mental. Asimismo, al proporcionar malestar al cuidador principal, también repercute en la calidad de vida de la persona que cuida.

Por tanto, nos encontramos ante una interacción múltiple entre diversos miembros de una familia, que afecta al estado general de la persona afectada.

Aspectos como la comunicación, suele verse afectados en estos contextos, ante la dificultad de expresión de necesidades, sentimientos e intereses. De igual forma puede darse falta de información ante el problema, prejuicios, ideas preconcebidas y falsas expectativas.

Todos estos aspectos se abordan de forma completa en la Terapia Familiar en CITEA, donde se facilita la comunicación y se favorece la cohesión entre sus miembros. Todo ello, concluye en una mejor tarea de cuidado por parte del cuidador o cuidadora principal y sus familiares más allegados.

El Área de Psicología de CITEA aborda diferentes terapias para abordar las dificultades relacionadas con el cuidado:


Fisioterapia para enfermos de Alzheimer: claves para estar mejor

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fisioterapia para enfermos de alzheimer

La fisioterapia para enfermos de Alzheimer y otras demencias se ha convertido en una de las herramientas clave en los tratamientos de este tipo de pacientes. Sus resultados más visibles son a nivel físico, pues contribuye a preservar su autonomía personal y su autoestima. Pero además la fisioterapia para enfermos de Alzheimer proporciona muchos otros beneficios. Su papel ya es imprescindible en un abordaje integral del tratamiento de estas enfermedades. En este artículo te explicamos por qué.

Importancia de la fisioterapia para enfermos de Alzheimer y otras demencias

La enfermedad de Alzheimer (EA) y todas las demencias en general constituyen una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre las personas mayores. Generalmente de naturaleza crónica o progresiva, se caracterizan por el deterioro de la función cognitiva más allá de lo que podría considerarse una consecuencia del envejecimiento normal. Afectan a la memoria, el pensamiento, la orientación, la comprensión, el cálculo, la capacidad de aprendizaje, el lenguaje y el juicio. Dicho deterioro, en multitud de casos, suele ir acompañado de alteraciones en el sistema músculo-esquelético, que contribuyen a disminuir de forma considerable la autonomía de los pacientes afectados. Además, conducen a complicaciones asociadas como el aumento del riesgo a sufrir fracturas por caídas. Dentro de tales alteraciones, las más comunes suelen ser cambios en el tono muscular, en la postura y en la marcha, rigidez articular y disminución de la flexibilidad muscular, lentitud y falta de coordinación de movimientos, además de dolor y deformidad en las articulaciones. La fisioterapia para enfermos de Alzheimer y otras demencias es una herramienta indispensable para combatir este deterioro, manteniendo la autonomía del paciente en la medida de sus posibilidades.

Objetivos de la fisioterapia para enfermos de Alzheimer y otras demencias

El plan de prevención e intervención fisioterapéutica conlleva una evaluación continua de las capacidades físicas de los pacientes mediante una serie de tests y pruebas físicas que se llevarán a cabo tanto en la valoración inicial al abordaje terapéutico como durante las distintas fases de la enfermedad, para así poder marcarnos unos objetivos y desarrollar un programa de actuación desde el ámbito de la fisioterapia.

A modo general, podemos destacar los siguientes objetivos:

  • Conservar las aptitudes motrices
  • Estimular la memoria a través del movimiento
  • Promover el trabajo en equipo y la sociabilidad a través de la actividad física
  • Mejorar la autoestima a través del ejercicio físico
  • Mejorar o mantener la propiocepción y la lateralidad cruzada
  • Mejorar o mantener la coordinación óculo-manual
  • Mejorar o mantener la motricidad fina. Mantener o mejorar el equilibrio en sedestación y bipedestación (mantenerse en posición sentada o de pie)
  • Mantener o mejorar el patrón general de la marcha. Reducir el riesgo a sufrir caídas.

Programas y tratamientos para Alzheimer y demencias que incluyen Fisioterapia

En CITEA Sevilla incluimos planes de prevención e intervención fisioterapéutica en nuestros programas de tratamiento y asistencia a personas con Alzheimer y otras demencias, como son:

  • Programa de rehabilitación fisioterápica tiene lugar en en nuestro centro
  • Programa de rehabilitación fisioterápica en el domicilio: para aquellos que no pueden acudir al centro o no desean hacerlo
  • Fisioterapia en centro de día CITEA, unidad de día especializada: En nuestro Centro de día especializado en demencias

Si quieres más información sobre la fisioterapia para enfermos de Alzheimer y otras demencias, no dudes en consultarnos por correo electrónico en info@citeasevilla.es o llamando al teléfono: 954 45 78 86. También puedes plantear tus dudas a través de nuestra página de Facebook. Estaremos encantados de atenderte.

Francisco Rodríguez Chacón
Fisioterapeuta en CITEA


La inmovilidad en enfermos de Alzheimer: riesgos y consejos

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inmovilidad enfermos alzheimer

La inmovilidad en enfermos de Alzheimer es al mismo tiempo una consecuencia de la enfermedad y el origen de diferentes problemas colaterales, que surgen a medida que se prolonga la estancia en la silla o en la cama. La inmovilidad, que surge a raíz de la debilidad muscular, la pérdida de coordinación y las alteraciones en el equilibrio, puede a su vez provocar problemas que afectan a la calidad de vida diaria del paciente. En este artículo explicamos cuáles son los principales riesgos de la inmovilidad en enfermos de Alzheimer y cómo pueden evitarse.

Inmovilidad en enfermos de Alzheimer

Dentro de la problemática general que nos encontramos en el paciente con enfermedad de Alzheimer (EA) y otras demencias en fase avanzada es la inmovilidad que éste sufre debido a la sintomatología que suele aparecer (debilidad muscular, alteraciones del equilibrio en sedestación y bipedestación, falta de coordinación de movimientos, etc.).

Dicha inmovilidad puede conducir a la aparición de una serie de complicaciones colaterales, tanto para el enfermo como para el propio cuidador, llegando no sólo a afectar a su cuidado diario, sino que incluso puede poner en riesgo la salud de ambos. Es por ello que se hace indispensable la puesta en marcha de una serie de medidas de actuación que prevengan dichas complicaciones.

Úlceras por presión

Entre los inconvenientes más graves derivados de la inmovilidad en enfermos de Alzheimer y otros inmovilizados en general nos encontramos las úlceras por presión (UPP). Estas lesiones son zonas localizadas de necrosis que aparecen cuando el tejido está comprimido de forma continuada y/o repetida entre dos planos (prominencias óseas y superficie externa) y que pueden dar lugar a un empeoramiento general del paciente.

Las zonas más frecuentes de aparición de UPP dependen de la posición en la que el paciente permanece durante excesivo tiempo:

  • Decúbito supino: talones, región sacra, zona escapular y cara posterior de hombro y codo.
  • Decúbito lateral: maléolo peroneo, cara externa de rodilla, cadera codo y hombro, así como en la región lateral de la cara.

Por ello que se hace indispensable desarrollar de forma minuciosa un plan específico de cambios posturales al paciente, tanto en sedestación (si es posible) como en el decúbito, combinando la posición supina con la lateral de forma pautada. Asimismo, se aconseja mantener muy bien hidratada la piel.

Rigidez articular

La inmovilidad en enfermos de Alzheimer provoca, por otro lado, la acinesia prolongada, que trae consigo la aparición de rigideces articulares y dolores musculares. Estos se pueden evitar con un correcto programa de intervención física por parte de un fisioterapeuta, que consiste en realizar diariamente movilizaciones articulares y estiramientos de las cadenas musculares, al mismo tiempo que se intenta activar la movilidad activa del paciente.

Otras complicaciones

Por último, es importante comentar que la falta de movilidad en este tipo de pacientes podría originar el desarrollo de insuficiencia respiratoria y/o cardíaca, con lo que se debe acompañar al tratamiento postural y de movilización un adecuado tratamiento de fisioterapia cardíaca y respiratoria que permita drenar las posibles secreciones del árbol traqueo-bronquial (drenaje postural, técnicas de espiración forzada, terapia manual diafragmática).

Francisco Rodríguez Chacón
Fisioterapeuta en CITEA


Fisioterapia para demencias

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«Los profesionales hablan»: ¿Por qué es necesario el tratamiento de fisioterapia para demencias? Nos cuenta Francisco Rodríguez Chacón, fisioterapeuta en CITEA:

En general, desde la intervención fisioterapéutica se busca mejorar la calidad de vida de las personas con demencia y fomentar su independencia, tratando de mantener y/o mejorar diversos elementos primordiales para su autonomía física, tales como:

  • La movilidad de las articulaciones.
  • El tono de los músculos del tronco, de los miembros superiores y de los miembros inferiores.
  • La concepción del propio cuerpo y la propiocepción.
  • Las reacciones posturales.
  • Los equilibrios estático y dinámico para prevenir caídas.
  • La coordinación óculo­motora.
  • La motricidad fina.
  • La marcha.

 

En función de los objetivos que se deseen alcanzar, el conjunto de actuaciones terapéuticas se desarrollarán en grupo y de forma individual.

Las sesiones grupales consisten en la realización de una serie de ejercicios de entrenamiento físico que, además de las metas generales anteriormente mencionadas, buscan alcanzar otros fines destinados a la mejora de la capacidad motriz e imprescindibles para ralentizar el avance de la enfermedad:

  • Estimular la memoria a través del movimiento.
  • Promover el trabajo en equipo y la sociabilidad a través de la actividad física.
  • Mejorar la autoestima a través del ejercicio físico.
  • Prevenir la inmovilidad.
  • Promocionar la salud.

 

Al mismo tiempo, las personas que padecen demencia pueden requerir de un tratamiento adicional de fisioterapia específica que aborde aquellos elementos psicomotores que necesitan ser reforzados de forma individual y que permitan al paciente realizar sus actividades cotidianas de la vida diaria de la forma más independiente posible según la fase de la enfermedad en que se encuentre. Esta modalidad de tratamiento se centrará en la reeducación de la marcha y de las transferencias a sedestación o bipedestación (y vicerversa), en el estímulo del equilibrio ante factores de intestabilidad o en la mejora de las aptitudes motrices particulares del paciente.

Por último, cabe resaltar la importancia de un adecuado tratamiento individualizado en las fases más avanzadas de la enfermedad, destinado fundamentalmente a evitar las consecuencias negativas de la inmovilidad (úlceras por presión, rigidez articular, insuficiencia respiratoria, dolor,…) mediante masoterapia, ejercicios respiratorios, movilizaciones pasivas articulares y tratamiento postural.

Por tanto, la fisioterapia para demencias constituye una pieza clave en la intervención integral, contribuyendo a retrasar la progresión de su deterioro cognitivo. Así pues, es fundamental que la terapia física, tanto individual como grupal, se ubique desde el inicio del proceso dentro del abordaje multidisciplinar, sin postergarla únicamente a los estadios finales de la enfermedad.

Para consultar sobre los programas de fisioterapia para demencias en CITEA:

Programa de rehabilitación fisioterápica en el centro
Programa de rehabilitación fisioterápica en el domicilio


Grupo de ayuda mutua de CITEA para cuidadores, retoma sus encuentros

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grupo cuidadores

El grupo de ayuda mutua es un espacio donde poder compartir las preocupaciones, donde poder resolver las dudas, donde poder mostrar lo que se siente sin temor, para disminuir con todo ello nuestra sobrecarga natural.

La dureza del cuidado, las dificultades para comprender lo que le sucede al familiar afectado, mezclado con los propios sentimientos a veces incomprensibles y contradictorios hace una mezcla en muchísimas ocasiones difícil de sostener, y por ello se reúne el grupo de ayuda mutua de CITEA, para poder sostener emocionalmente la situación lo mejor posible, estando acompañado.

El grupo de ayuda mutua de CITEA para cuidadores retoma sus encuentros los lunes a las 18.30, para hacerlo quincenalmente, comenzando el 14 de octubre de 2019 y hasta el 1 de Junio de 2020.

Cada cuidador puede participar sin compromiso de asistencia y la dinámica del trabajo se irá definiendo a medida que el grupo se reúna y decida qué espera o qué necesita recibir del propio grupo.

Para poder participar del grupo de cuidadores el requisito indispensable es ser cuidador de una persona que padezca Alzheimer o alguna otra demencia, senil, vascular, frontotemporal, lewy…

La asistencia es abierta pero con limitación de aforo, necesitando una inscripción previa.

María José Sumariva será la psicóloga / neuropsicóloga que acompañará en el proceso terapéutico del grupo, encargada también de las terapias familiares de grupo.

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