Blog CITEA Alzheimer

Valoración de fisioterapia en la enfermedad de Alzheimer y otras demencias

DIAGNÓSTICO, Profesionales hablan, programas Deje un comentario  

Valoracion de fisioterapia en Alzheimer y demencias

La valoración de fisioterapia es un reconocimiento exhaustivo de las capacidades físicas y funcionales de la persona, que intenta detectar alteraciones y limitaciones en lo que se considera un alcance normal para una edad y estilo de vida determinados. En el caso de enfermos de Alzheimer y demencia se trata de una pieza fundamental de la valoración integral del paciente, ya que el avance de la enfermedad suele acarrear un deterioro físico paralelo al cognitivo. A continuación detallamos las áreas y puntos clave de este tipo de estudio.

La valoración de fisioterapia es una pieza clave en la evaluación del estado general de un paciente con Alzheimer u otro tipo de demencia. Es muy frecuente asociar este tipo de enfermedades con el deterioro mental, si embargo no es el único aspecto en que estas patologías limitan la autonomía del paciente. El deterioro cognitivo presente en la enfermedad de Alzheimer (EA) y otras demencias suele ir acompañado de una serie de alteraciones físicas y funcionales propias de la enfermedad cuando ésta avanza.

Dichas alteraciones en las funciones motoras se pueden manifestar de diversas maneras:

  • Rigidez muscular secundaria al aumento de tono muscular.
  • Reducción de la movilidad articular.
  • Disminución de la sensibilidad propioceptiva: reconocimiento de la posición y movilidad articular, esquema corporal, control postural y equilibrio.
  • Disminución en la coordinación de movimientos.
  • Alteraciones en el patrón de la marcha y en las transferencias.
  • Alteraciones en la coordinación óculo-motora y en la motricidad fina.
  • Disminución progresiva del nivel de actividad física.
  • Aumento del riesgo a sufrir caídas.

 

El plan de intervención fisioterapéutica, como ya señalamos en anteriores entradas, es clave dentro del programa de tratamiento integral de la EA y otras demencias, puesto que contribuye a potenciar la autonomía del paciente. Para llevarlo a cabo, por tanto, es indispensable realizar una valoración inicial de las capacidades físicas de los pacientes con el fin de elaborar un programa de intervención en base a unos objetivos específicos establecidos en función de los resultados de dicha valoración. Es importante señalar que las valoraciones deben repetirse con cierta periodicidad, o en momentos en los que se aprecie en el paciente un cambio físico de relevancia, para evaluar posibles nuevos objetivos y, si es necesario, establecer modificaciones en el tratamiento de fisioterapia.

Existen multitud de posibilidades a la hora realizar la valoración de las distintas alteraciones que se pueden producir a nivel físico. A continuación, expondremos algunas de las más utilizadas en estos pacientes:

Valoración de fisioterapia analítica

 

  1. Valoración del dolor.

En la anamnesis, junto con la observación clínica del fisioterapeuta, es el propio paciente quien nos indica en qué zona siente dolor, durante qué movimientos y/o en qué momentos.

Si su deterioro cognitivo es avanzado y no es capaz de expresar su dolor verbalmente, podemos utilizar la escala Painad en la que, tanto en reposo como en movimiento, se clasifica el dolor en leve, moderado o severo según observemos la respiración, la expresión facial y corporal, la consolabilidad, etc.

  1. Balance articular y muscular.

Observamos posibles limitaciones en la movilidad de las articulaciones (si se precisa, se puede utilizar el goniómetro) y evaluamos el tono y la fuerza muscular de tronco y miembros, pudiendo utilizar para ello el test de Daniels.

  1. Valoración de la piel y estado circulatorio.

Desde la observación clínica, evaluamos posibles alteraciones de la circulación sanguínea y linfática (inflamación de miembros, varices, color de la piel, etc.).

 

Valoración de fisioterapia funcional

  • Flexibilidad.

Se observa la forma en que se realizan los movimientos a la hora de solicitar distintas acciones. Por ejemplo, tocar el suelo con la mano, juntar puños a nivel posterior del tronco, tocarse la oreja contraria, etc.

  1. Motricidad fina.

Se solicitan movimientos finos tales como la oposición pulgar, realizar pinza fina, pinza gruesa, etc.

  1. Coordinación óculo-motora.

Se observa si el paciente, por ejemplo, calcula bien la distancia y la velocidad a la que va un objeto a la hora de lanzarlo y/o recibirlo.

  1. Propiocepción.

Existen múltiples formas de valorarla: imitación de posturas o movimientos, reconocimiento de una determinada posición articular sin ayuda visual, control postural en bipedestación o sedestación, …

  1. Equilibrio y marcha:

Aunque desde la observación clínica podemos determinar cómo se encuentra el paciente para mantenerse de pie y caminar por sí mismo, la escala Tinetti nos puede indicar de forma más precisa hasta qué punto se encuentran alterados el equilibrio y la marcha, si necesita supervisión/ayuda de otra persona para los traslados, si puede bajar o subir escaleras o si necesita ayuda técnica para la marcha (bastón, andador, etc.).

  1. Riesgo de caídas.

La prevención a sufrir caídas es uno de los aspectos más importantes en este tipo de pacientes, ya que las consecuencias negativas de las mismas podrían resultar altamente incapacitantes o invalidantes. Así pues, es fundamental determinar si el paciente necesita ayuda o supervisión constante, si la requiere únicamente para transferencias o traslados, para deambular, etc.

Para ello, podemos hacer uso de los resultados de la escala Tinetti o el test denominado Up and Go.

 

Francisco Rodríguez Chacón

Fisioterapeuta en CITEA


Tipos de demencias y su principal sintomatología

Preguntas y respuestas, Profesionales hablan 2 Comentarios

tipos de demencias

De los tipos de demencias que existe, la enfermedad de Alzheimer es sin duda la más conocida, aunque está lejos de ser la única. Las alteraciones de las capacidades cognitivas se manifiestan en variados y diferentes tipos de demencias, cada una con propia sintomatología y evolución. A continuación repasamos las más frecuentes y sus rasgos principales.

La demencia es definida como una alteración adquirida que afecta a diferentes dominios cognitivos (atención, lenguaje, memoria, etc.) en ausencia de alteración del nivel de conciencia o delirium en el momento del diagnóstico.

Las demencias se han clasificado de diversas maneras a lo largo de la historia. En función de la edad de inicio de la enfermedad se puede distinguir entre tipos de demencias preseniles o de inicio precoz, y demencias seniles o de inicio tardío. Las primeras se presentan cuando el proceso degenerativo comienza antes de los 65 años, mientras que las segundas cuando su inicio aparece en edades más avanzadas. Por otra parte, según la localización cerebral, nos encontramos con tres tipos de demencias: las corticales, en las que se ven afectadas principalmente las áreas de asociación corticales; demencias subcorticales, en las que se comprometen principalmente la sustancia blanca subcortical y los ganglios de la base; y demencias cortico-subcorticales, que serían aquellas demencias que cursan con ambas alteraciones. En función de su etiología, podemos distinguir entre demencias primarias, en las que el proceso neurodegenerativo es debido a una alteración en el sistema nervioso central; y demencias secundarias, que son aquellas que aparecen durante el curso de otras enfermedades.

Cuatro tipos de demencias representan el 90% de los casos: Enfermedad de Alzheimer, Demencia Vascular, Demencia con Cuerpos de Lewy y Demencia Frontotemporal. Los límites entre las diferentes demencias no siempre están claros y a menudo coexisten formas mixtas. A continuación se explica brevemente en qué consiste cada uno de estos tipos de demencia:

Enfermedad de Alzheimer

De entre los diferentes tipos de demencia, la Enfermedad de Alzheimer es el más común y se presenta hasta en un 60-70% de los casos de personas afectadas por enfermedades neurodegenerativas. La enfermedad es más frecuente en el sexo femenino, con una ratio de 3 mujeres por 1 hombre.
El cuadro clínico comienza de forma insidiosa. Evoluciona en tres etapas: leve, moderada y severa. Suele comenzar con fallos en memoria episódica reciente, con relativa preservación de la memoria remota y procedimental, a lo que se van sumando otras alteraciones de funciones cognitivas tales como lenguaje y funciones ejecutivas, hasta llegar a un deterioro global en las fases más avanzadas de la enfermedad. A su vez, los síntomas neuropsiquiátricos son muy frecuentes, principalmente la irritabilidad, apatía, depresión, ansiedad y agitación.

Demencia Vascular

Para poder diagnosticar una Demencia Vascular, el paciente debe cumplir criterios de demencia y además presentar patología vascular cerebral constatada con técnicas de neuroimagen. Esta demencia está directamente asociada con la edad, dado que a mayor edad, aumentan los factores de riesgo de padecer alguna patología vascular cerebral. En las personas mayores coexisten con frecuencia la Demencia Vascular y la Enfermedad de Alzheimer. Los casos de Demencia Mixta pueden representar hasta la mitad de todos los casos de demencia. Es bastante frecuente en personas entre los 80 y 90 años.

Demencia con Cuerpos de Lewy

La Demencia con Cuerpos de Lewy se considera un trastorno de parkinsonismo atípico. Afecta principalmente a hombres de entre 70 y 75 años, su inicio suele ser insidioso y su curso fluctuante.
Los síntomas cardinales son la presencia temprana de alucinaciones visuales recurrentes, suelen ser imágenes en tres dimensiones completamente formadas y detalladas, normalmente personas o animales; parkinsonismo espontáneo y fluctuaciones cognitivas, que pueden manifestarse como periodos de confusión-lucidez; disminución marcada del arousal o largos periodos de somnolencia diurna. También puede caracterizar a esta demencia los trastornos conductuales, alteración del sueño, hipersensibilidad a los neurolépticos, caídas repentinas y síncope, pérdida transitoria e inexplicable de la consciencia, alucinaciones en otras modalidades, delirios sistematizados o depresión.

Demencia Frontotemporal

La Demencia Frontotemporal engloba un conjunto de síndromes que se caracterizan por una alteración progresiva del comportamiento o lenguaje, en relación con una afectación predominante de los lóbulos frontales y temporales. En los últimos estadios de la enfermedad encontramos ambas disfunciones, la conductual y la del lenguaje.
Presentan un inicio insidioso y progresivo. La edad típica de inicio está entre los 45 y 65 años. En función de los síntomas predominantes o del momento de aparición en la evolución de la enfermedad, se distinguen tres síndromes clínicos principales: la variante conductual o Enfermedad de Pick, la Afasia Progresiva Primaria y la Demencia Semántica.
Normalmente, al menos al inicio de la enfermedad, los pacientes con Demencia Frontotemporal no presentan un síndrome amnésico, hecho que los diferencia de la Enfermedad de Alzheimer.

Si te interesa el tema de las demencias y quieres mantenerte al día de nuestros artículos, suscríbete a nuestra newsletter mensual.

Alba Sánchez Moya.
Psicóloga. Especialista en Neuropsicología en CITEA.


Autonomía personal: ¿cómo cambia en las personas con demencia?

Sin categoría Deje un comentario  

autonomia-personal-demencia

La autonomía personal es la capacidad para realizar las tareas básicas del día a día por uno mismo: vestirse y asearse, hacer los recados, alimentarse… Cuando aparece la demencia, van debilitándose funciones básicas que afectan a la capacidad para realizar estas actividades y el paciente se va volviendo cada vez más dependiente. En este artículo analizamos cómo surge y evoluciona esta pérdida de autonomía personal en las personas con demencia.

A lo largo de la vida desarrollamos habilidades y destrezas de manera progresiva para realizar de manera autónoma las actividades diarias. En primer lugar, las actividades básicas (baño, vestido, aseo, etc…), luego las actividades instrumentales (tareas del hogar, uso del transporte, manejo del dinero, etc…) y por último las actividades avanzadas (trabajo, juego y participación social). Las personas con demencia presentan alteración de las funciones cognitivas, además de la progresiva pérdida de las capacidades motoras, por lo tanto, tiene como consecuencia la pérdida de la autonomía personal. La persona irá perdiendo la capacidad para desenvolverse en su entorno y no podrá cuidar de sí mismo.

En los estadios iniciales aparecen los pequeños olvidos reiterados que dificultan la realización de actividades como hacer la compra, el uso del transporte y el manejo del hogar. Aparece una temprana desorientación a nivel espacial y temporal que junto con las alteraciones del lenguaje y las funciones ejecutivas provoca que la persona vea alteradas ocupaciones tan importantes como son el trabajo, gestiones financieras y el ocio.

Conforme avanza la enfermedad, ya es dependiente para todas las actividades avanzadas y para casi todas las actividades instrumentales de la vida diaria; además de comenzar a ser dependiente en las actividades básicas. Se suele comenzar por necesitar una supervisión o mínima ayuda hasta llegar a necesitar la máxima asistencia de otra persona. El deterioro de las funciones cognitivas, motoras, sensoriales y perceptivas provocará los déficit en los diferentes componentes de ejecución.

  • A nivel cognitivo, el déficit de memoria junto con la desorientación temporo-espacial y el déficit de atención influirán en el desempeño de diferentes actividades. Así por ejemplo el enfermo no recuerda si ha comido o no, no sabe dónde está el baño o simplemente no puede seguir el transcurso de una película.
  • A nivel motor, suelen aparecer las apraxias ideatorias e ideomotoras las cuales les impedirán realizar movimientos coordinados y secuenciar acciones complejas. Por lo tanto, en el vestido aparecerán dificultades para abotonar o colocar la ropa en el orden correcto. En el baño también habrá dificultades para regular el agua, saber usar los utensilios necesarios y seguir la secuencia completa.
  • A nivel perceptivo y sensorial, comenzarán a no reconocer objetos cotidianos ni para qué sirven. Por ejemplo, se observarán problemas para el cepillado de dientes, el peinado o el uso del retrete. A medida que progresa el deterioro, habrá mayor dependencia en todas las actividades, aunque la persona podrá seguir colaborando en cierto nivel. Dependiendo del caso, podrá colaborar en ciertas actividades si se le guía verbalmente y se le inicia el movimiento para que lo continúe. En la última fase, la dependencia es total y la persona responde a pocos estímulos.

 

Es importante destacar que no todo lo anterior aparecerá en ese orden ni se producirá en todos los casos, ya que lo expuesto se corresponde con una visión general de la enfermedad.

Mónica Guzmán Palomares
Terapeuta Ocupacional en CITEA


¿Las pérdidas de memoria indican que voy a padecer demencia?

DIAGNÓSTICO, Profesionales hablan 4 Comentarios

pérdidas de memoria y demencias

Las pérdidas de memoria son uno de los primeros síntomas visibles de las diferentes demencias. Por eso, es normal que ante su aparición tanto el paciente como sus familiares se preocupen. Sin embargo, las pérdidas de memoria forman parte del proceso natural de envejecimiento y lo más frecuente es que no estén relacionadas con ninguna patología. ¿Cómo podemos distinguir cuándo debemos pedir un diagnóstico profesional? Te lo contamos a continuación

La memoria es el proceso cognitivo a través del cual se codifica, almacena y recupera una información determinada o un suceso concreto. Este término no es un concepto unitario, sino que existen diferentes tipos o clases de memoria. Se trata de un conjunto de sistemas independientes e interactuantes que se diferencian entre sí por el tipo de información que procesan, las reglas de funcionamiento y los mecanismos cerebrales implicados.

A medida que envejecemos es común experimentar pérdidas de memoria. En concreto, en el envejecimiento normal, podemos encontrar afectación en ciertos tipos de memoria, no siendo así en otros. Así pues, la mayor alteración se produce en la memoria episódica, es decir, la memoria sujeta a parámetros espacio-temporales, como por ejemplo qué hicimos el domingo pasado por la tarde. En concreto, la memoria de origen o contexto (características espaciales, temporales o sociales de las condiciones o contexto de una memoria) se afecta más en el envejecimiento que la memoria del contenido o hecho en sí. Otros tipos de memoria, como la prospectiva (capacidad de recordar los eventos futuros, como felicitar a un amigo por su cumpleaños) también se ve afectada con la edad. Por el contrario, la memoria semántica, es decir, la memoria del conocimiento general sobre el mundo, se incrementa con la edad. Por último, la memoria procedimental o de habilidades y destrezas motoras se mantiene relativamente estable en el envejecimiento.

Por su parte, a pesar del extenso conocimiento existente sobre el perfil neuropsicológico en el envejecimiento típico, los límites entre el envejecimiento normal y distintas condiciones patológicas que afectan al Sistema Nervioso en etapas avanzadas de la vida no son demasiado claros y, a veces, es muy difícil determinar dónde comienza uno y acaba el otro. Así, por ejemplo, las alteraciones relacionadas con la memoria suelen ser los primeros signos y/o síntomas cognitivos más frecuentes tanto en el envejecimiento normal como en las primeras etapas de la Enfermedad de Alzheimer.

Dada la importancia que supone discriminar entre los cambios cognitivos asociados a un envejecimiento normal y las distintas formas de enfermedades que implican deterioro neuropsicológico ha aparecido el término Deterioro Cognitivo Leve. Este concepto puede entenderse como un estadio intermedio entre el envejecimiento normal y las enfermedades neurodegenerativas; es decir, un declive de la función cognitiva superior al esperable por el envejecimiento típico en el que no se ven afectadas las actividades de la vida diaria del paciente. Es de suma importancia descubrir la presencia de este deterioro cognitivo, para proceder a una intervención precoz.

Por último, cabe destacar que no todas las personas con deterioro asociado a envejecimiento normal o Deterioro Cognitivo Leve acaban desarrollando una demencia. Así, para evitar la aparición de demencia, es muy importante llevar a cabo una prevención de calidad. CITEA cuenta con un Programa de Estimulación Cognitiva Preventiva, en el que se trabaja tanto en formato grupal como individual, y cuyo objetivo es mantener/potenciar el funcionamiento cognitivo y reducir el riesgo de padecer demencia. Si necesitas más orientación acerca de este tema o quieres ampliar información sobre nuestros talleres de estimulación cognitiva o memoria, ponte en contacto con nosotros. Estaremos encantados de atenderte.

Alba Sánchez Moya
Psicóloga. Especialista en Neuropsicología en CITEA.


Úlceras por presión: qué son y como prevenirlas

FORMACIÓN PARA CUIDADORES, Profesionales hablan, Sin categoría Deje un comentario  

ulceras-por-presion

Las úlceras por presión son una lesiones de la piel muy habituales entre las personas que deben permanecer en cama mucho tiempo o que usan silla de ruedas. En este artículo te explicamos las clases de úlceras por presión que hay y cómo pueden prevenirse.

Qué son las úlceras por presión

Las úlceras por presión (UPP) son lesiones de origen isquémico, localizadas en la piel y tejidos adyacentes con pérdida de sustancia cutánea producida por presión continuada o fricción entre dos planos duros (generalmente el plano óseo y otro externo al paciente). Su principal causa es la presión mantenida y prolongada en el tiempo, provocando un colapso vascular capilar del área afectada. Si se restablece la circulación normal, se propicia una mayor afluencia de sangre a la zona, que se manifiesta por un enrojecimiento de la piel (hiperemia reactiva), pero si la anoxia (falta de oxigeno en las células) continúa, se produce la necrosis tisular y como consecuencia la UPP. Es conveniente recalcar que esta hiperemia es reversible.

ulceras por presion

Zonas de riesgo en decúbito (posición tumbada)

Los factores tiempo y presión son inversamente proporcionales, es decir, niveles relativamente bajos de presión mantenidos durante un tiempo prolongado, pueden dañar los tejidos.
Además existen factores locales y generales que ayudan al desarrollo de estas lesiones y otros externos, como son las fuerzas mecánicas, tanto de fricción (roces con sabanas o superficies rugosas), como de cizallamiento (movimientos y arrastres), así como la humedad (exceso de exudado y/o incontinencia) ya que la maceración produce un deterioro de la piel disminuyendo la resistencia y favoreciendo su erosión y ulceración. Por tanto se puede decir que las UPP son de etología multifactorial.

Tipos de úlcera por presión

Las UPP se clasifican según el grado de afectación de los tejidos:

  • Estadio 1: Eritema cutáneo que no palidece al presionar. Pieles oscuras: tonos rojos, azules o morados. En comparación con un área adyacente u opuesta no sometida a presión puede incluir cambios en temperatura, consistencia y sensibilidad
  • Estadio 2: Pérdida del grosor de la piel que afecta a la epidermis, dermis o ambas. Úlcera superficial que presenta aspecto de abrasión, ampolla o cráter superficial.
  • Estadio 3: Pérdida total del grosor de la piel, que implica lesión o necrosis del tejido subcutáneo, que puede extenderse hacia abajo pero no a la fascia subyacente.
  • Estadio 4: Pérdida total del grosor de la piel, que implica destrucción extensa, necrosis del tejido o lesión en músculo, hueso o estructuras de sostén (tendones, capsulas articulares). En este estadio como en el 3 pueden aparecer lesiones con cavernas, tunelizaciones o trayectos sinuosos.

 

ulceras por presion silla de ruedas

Zonas de riesgo en silla de ruedas

Cómo prevenir úlceras por presión

Lo mejor para prevenir las úlceras por presión es: movilización, cambios posturales, nutrición e higiene, uso de dispositivos de descarga como almohadillas, espumas, taloneras, coderas, colchones especiales de aire o agua y cuidados de la piel con tratamientos tópicos (humectantes e hidratantes). El tratamiento se basa en medidas locales y generales. Se deben realizar cambios posturales sistemáticos cada 2 – 3 horas en encamados y cada 1 -2 horas en silla ruedas, y la dieta debe ser rica en calorías y aminoácidos con suplementos vitamínicos (vit C+ Zinc).
Las medidas locales dependerán de la gravedad o estado de la úlcera. En el caso de que las úlceras sean importantes o en caso de infección se requerirá asistencia médica y enfermera para realizar las curas y los desbridamientos.

Juan Luis García Lázaro
Enfermero de CITEA


La Reserva Cognitiva: ¿Qué es y qué implica?

FORMACIÓN ALZHEIMER, investigación, Profesionales hablan Deje un comentario  

reserva cognitiva y alzheimer

La reserva cognitiva es un interesante concepto que explica por qué hay personas que sufren una demencia tipo Alzheimer y sin embargo no muestran síntomas de la enfermedad. En este artículo de nuestra especialista en neuropsicología repasamos en qué consiste y te explicamos qué factores influyen en ella.

Qué es la Reserva Cognitiva

Desde la década de los 80 se viene observando a numerosas personas mayores que fallecen sin aparentes síntomas de demencia, aunque estructuralmente ocurre todo lo contrario. Concretamente, su cerebro evidencia que tiene Enfermedad de Alzheimer y su comportamiento es el de una persona sana. No presentan problemas de memoria y se mantienen independientes hasta el final de sus vidas. No obstante, estas personas muestran en promedio un cerebro de mayor tamaño que el resto de sujetos estudiados, y los investigadores que han trabajado en este ámbito concluyen que la mayor masa encefálica los protege, creando una ‘reserva cerebral’ que retrasa la aparición de los síntomas clínicos de la enfermedad.

Así pues, este concepto se ha utilizado en el campo de la investigación de la Enfermedad de Alzheimer y en el envejecimiento normal para explicar esta falta de correspondencia entre las características clínicas de los pacientes y los hallazgos neuropatológicos. Este concepto hace referencia a que, ante la misma cantidad y tipo de daño cerebral, las personas que tienen mayor reserva cognitiva activan mecanismos que compensan el daño.

Factores que aumentan la Reserva Cognitiva

A continuación se exponen algunos factores que parecen incrementar la reserva cognitiva:

  • Nivel educativo: a más años de estudio, mayor reserva cognitiva.
  • La actividad intelectual: es según la bibliografía la variable más importantes para la formación de la reserva cognitiva.
  • Ocupación: no solo el tiempo que dedicas a trabajar importa, sino también el contenido del trabajo. Si es intelectualmente demandante, la reserva cognitiva será mayor.
  • Tiempo libre: las personas con más intereses y que participan en más actividades de ocio, parece que también contribuyen a su reserva cognitiva.
  • Características innatas: hay personas que nacen con capacidades que favorecen una mejor reserva cognitiva.

Ahora bien, la reserva cognitiva no es algo material, no es algo que se pueda ver mediante una prueba de neuroimagen. Es un concepto que intenta explicar un fenómeno.

En este sentido, se han propuesto dos hipótesis sobre las bases cerebrales de este fenómeno. Por una parte, la hipótesis estructural o pasiva defiende que la capacidad del cerebro de sobrellevar el daño patológico se da gracias a un mayor volumen cerebral, así como un mayor número de neuronas y conexiones sinápticas. Ha sido llamada reserva cerebral. Por otra parte, el estudio del componente funcional o activo de la reserva cognitiva pretende estudiar las estrategias alternativas utilizadas por algunos pacientes para seguir rindiendo clínica y funcionalmente a pesar del proceso patológico subyacente.

Siguiendo en esta misma línea, la reserva cognitiva, más que un proceso normal utilizado por el cerebro sano, representaría un mecanismo de compensación que el cerebro desarrolla a lo largo de la vida, pero que sólo es funcional ante las limitaciones que impone la patología o el deterioro natural de la edad.

Reserva cognitiva y avance de la enfermedad de Alzheimer

En conclusión, no existe una relación directa entre la severidad del cuadro clínico de la demencia tipo Alzheimer y el grado de daño constatado en el tejido cerebral en los estudios post-mortem. Tener una mayor reserva cognitiva requiere mayor grado de patología antes de que comiencen a afectarse las funciones cognitivas, pero una vez que la afectación alcanza un determinado “umbral”, no se dispone de ningún sustrato para que la reserva actúe y se hacen visibles los síntomas clínicos de la enfermedad.

Alba Sánchez Moya
Psicóloga. Especialista en Neuropsicología en CITEA.


Fisioterapia para enfermos de Alzheimer: claves para estar mejor

FORMACIÓN PARA CUIDADORES, FORMACIÓN PARA PROFESIONALES, Profesionales hablan, programas 1 Comentario

fisioterapia para enfermos de alzheimer

La fisioterapia para enfermos de Alzheimer y otras demencias se ha convertido en una de las herramientas clave en los tratamientos de este tipo de pacientes. Sus resultados más visibles son a nivel físico, pues contribuye a preservar su autonomía personal y su autoestima. Pero además la fisioterapia para enfermos de Alzheimer proporciona muchos otros beneficios. Su papel ya es imprescindible en un abordaje integral del tratamiento de estas enfermedades. En este artículo te explicamos por qué.

Importancia de la fisioterapia para enfermos de Alzheimer y otras demencias

La enfermedad de Alzheimer (EA) y todas las demencias en general constituyen una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre las personas mayores. Generalmente de naturaleza crónica o progresiva, se caracterizan por el deterioro de la función cognitiva más allá de lo que podría considerarse una consecuencia del envejecimiento normal. Afectan a la memoria, el pensamiento, la orientación, la comprensión, el cálculo, la capacidad de aprendizaje, el lenguaje y el juicio. Dicho deterioro, en multitud de casos, suele ir acompañado de alteraciones en el sistema músculo-esquelético, que contribuyen a disminuir de forma considerable la autonomía de los pacientes afectados. Además, conducen a complicaciones asociadas como el aumento del riesgo a sufrir fracturas por caídas. Dentro de tales alteraciones, las más comunes suelen ser cambios en el tono muscular, en la postura y en la marcha, rigidez articular y disminución de la flexibilidad muscular, lentitud y falta de coordinación de movimientos, además de dolor y deformidad en las articulaciones. La fisioterapia para enfermos de Alzheimer y otras demencias es una herramienta indispensable para combatir este deterioro, manteniendo la autonomía del paciente en la medida de sus posibilidades.

Objetivos de la fisioterapia para enfermos de Alzheimer y otras demencias

El plan de prevención e intervención fisioterapéutica conlleva una evaluación continua de las capacidades físicas de los pacientes mediante una serie de tests y pruebas físicas que se llevarán a cabo tanto en la valoración inicial al abordaje terapéutico como durante las distintas fases de la enfermedad, para así poder marcarnos unos objetivos y desarrollar un programa de actuación desde el ámbito de la fisioterapia.

A modo general, podemos destacar los siguientes objetivos:

  • Conservar las aptitudes motrices
  • Estimular la memoria a través del movimiento
  • Promover el trabajo en equipo y la sociabilidad a través de la actividad física
  • Mejorar la autoestima a través del ejercicio físico
  • Mejorar o mantener la propiocepción y la lateralidad cruzada
  • Mejorar o mantener la coordinación óculo-manual
  • Mejorar o mantener la motricidad fina. Mantener o mejorar el equilibrio en sedestación y bipedestación (mantenerse en posición sentada o de pie)
  • Mantener o mejorar el patrón general de la marcha. Reducir el riesgo a sufrir caídas.

Programas y tratamientos para Alzheimer y demencias que incluyen Fisioterapia

En CITEA Sevilla incluimos planes de prevención e intervención fisioterapéutica en nuestros programas de tratamiento y asistencia a personas con Alzheimer y otras demencias, como son:

Si quieres más información sobre la fisioterapia para enfermos de Alzheimer y otras demencias, no dudes en consultarnos por correo electrónico en info@citeasevilla.es o llamando al teléfono: 954 45 78 86. También puedes plantear tus dudas a través de nuestra página de Facebook o Twitter. Estaremos encantados de atenderte.

Francisco Rodríguez Chacón
Fisioterapeuta en CITEA


El terapeuta ocupacional en tratamientos de demencia

DIAGNÓSTICO, programas Deje un comentario  

terapia ocupacional en CITEA Alzheimer

El papel del terapeuta ocupacional se ha convertido en una clave indispensable en los tratamientos de Alzheimer y otras demencias, ya que ayuda a la persona a retrasar el deterioro de sus funciones y a adaptarse a las nuevas dificultades de su día a día. A continuación te contamos cómo es el trabajo del terapeuta ocupacional y su importancia en estas actuaciones.

La terapia ocupacional es un conjunto de técnicas y actuaciones destinadas a preservar o mejorar la salud en muy distintos ámbitos. Se basa en la realización de tareas y actividades que ayudan al paciente a mantener o mejorar sus funciones cognitivas y físicas. Por ello la terapia ocupacional en personas con demencias resulta de gran ayuda para ralentizar el avance de la enfermedad y mantener en lo posible la autonomía de la persona. El terapeuta ocupacional lleva a cabo un tratamiento no farmacológico, encaminado a frenar el deterioro y a intentar superar las dificultades diarias en la atención a estos pacientes.

Evaluación inicial: diagnóstico ocupacional

El trabajo del terapeuta ocupacional se basa desde un primer momento en una valoración de la capacidad funcional, es decir, cómo el deterioro cognitivo generado por la enfermedad altera la independencia para realizar actividades de la vida diaria. Para valorar dicha capacidad, debe identificar qué funciones no están afectadas y cuáles presentan déficit, en relación a las dificultades que presente para llevar a cabo sus actividades ocupacionales.

Tras la valoración, realiza el diagnóstico ocupacional, mediante el que se realiza el análisis de la actividad, caracterizando las habilidades y destrezas implicadas en la realización de cada paso y analizando qué componentes de ejecución alteran la funcionalidad del sujeto.

En la intervención no se plantean objetivos para mejorar debido al proceso degenerativo de todas las capacidades, sino de mantenimiento y adaptación mediante rutinas que favorezcan la automatización de las tareas diarias.

Tratamientos personalizados útiles para el día a día

El terapeuta ocupacional ofrece especial importancia a la ocupación de la persona, por lo tanto, usa actividades con propósito como principal herramienta de trabajo. Dichas actividades son seleccionadas y modificadas de acuerdo con las destrezas cognitivas conservadas del paciente, y, por lo tanto, valorará qué tipo de asistencia precisa la persona para obtener una respuesta adaptativa en su entorno. Además, deben proporcionar el desafío justo para favorecer el desarrollo de la motivación y una participación adecuada.

Trabajo de terapeuta ocupacional: niveles de actuación

Como método de tratamiento, se realiza una intervención funcional y multisensorial. A nivel funcional, se estimulan los componentes de ejecución aún conservados para realizar de manera autónoma las actividades de la vida diaria. En la intervención multisensorial, se realizan actividades encaminadas a estimular las destrezas sensoriales y perceptuales recibiendo estímulos a través de todos los sentidos.

La terapia ocupacional tiene una visión holística de la persona, por lo tanto, aparte de los objetivos cognitivos y físicos que influirán en la capacidad funcional también tendrán repercusión a nivel emocional y conductual. En cualquier caso, las rutinas y hábitos diarios son los factores clave de la intervención con este tipo de pacientes.

En Citea Sevilla nuestro Programa de Tratamiento Integral y en las actividades de nuestra Unidad de Estancia Diurna cuentan con terapia ocupacional como un servicio incluido.

Si quieres más información sobre este tema no dudes en consultarnos por correo electrónico en info@citeasevilla.es o llamando al teléfono: 954 45 78 86.

Mónica Guzmán Palomares
Terapeuta ocupacional


Cuidar a los cuidadores de personas con Alzheimer u otras demencias

FORMACIÓN ALZHEIMER, FORMACIÓN PARA CUIDADORES 2 Comentarios

Persona con Alzheimer o demencia y su cuidador

Los cuidadores de personas mayores dependientes, especialmente si estas tienen demencia, suelen padecer consecuencias negativas para la salud física y psicológica de los cuidadores, una disminución del ocio y tiempo libre y problemas en el trabajo o la economía. Estas consecuencias dificultan o impiden proporcionar unos cuidados de calidad a nuestro familiar.

¿Qué es la sobrecarga en los cuidadores principales de enfermos con demencia?

El principal riesgo del cuidador principal es la sobrecarga. La carga del cuidador depende de las repercusiones del hecho de cuidar y de las estrategias de afrontamiento y apoyo con que se cuenta. Muchos son los indicadores que permiten anticipar si el cuidador principal está en riesgo de sobrecargarse o ya lo está. Las señales de alarma de un cuidador con sobrecarga son:

  • El cuidador sobrecargado tiene una gran sensación de estrés, se encuentra cansado, irritable, duerme mal, se frustra fácilmente, etc.
  • El cuidador sobrecargado ha perdido las ganas de hacer cosas o de relacionarse con gente.
  • Un cuidador sobrecargado toma más ansiolíticos o antidepresivos.
  • Cuando un cuidador se sobrecarga es fácil que experimente síntomas físicos que no reflejan una enfermedad real, sino que son indicio de su estrés, tratándose de somatizaciones.

Factores de riesgo de sobrecarga en los cuidadores

Existen una serie de factores de riesgo que podrían aumentar la probabilidad de padecer sobrecarga en el cuidador principal. A continuación se exponen los principales:

  • El escaso o ausente apoyo de instituciones o de la propia familia. Esto ocasiona no sólo cansancio físico, sino una sensación progresiva de que el enfermo depende íntegramente del cuidador principal.
  • La falta de tiempo libre y abandono de actividades gratificantes. Muchos cuidadores tienden a recortar progresivamente su autonomía hasta hacer de su rutina una extensión del cuidado del enfermo.
  • El desconocimiento de la enfermedad. Muchos cuidadores no reciben ninguna instrucción en el manejo de los enfermos, por lo que no saben cómo reaccionar ante elementos tan estresantes como, por ejemplo, las alteraciones conductuales.
  • La percepción de la propia salud por parte de los cuidadores es mala. Se ha encontrado que los cuidadores tienen una peor salud cardiovascular, mayores índices de obesidad, más marcadores metabólicos indicadores de estrés y mayor riesgo de pérdida cognitiva.

¿Cómo prevenir y aliviar la sobrecarga en el cuidador?

Por todo esto que venimos diciendo, el cuidador debe entender que su bienestar va a depender de varios aspectos, entre ellos: su salud, la ayuda que reciba de otros familiares, la ayuda que recibe de las instituciones, el apoyo, agradecimiento y reconocimiento de otros familiares, la información que posee sobre cómo cuidar y resolver problemas del cuidado, su capacidad para actuar ante algunos comportamientos difíciles y su forma de enfrentarse a la situación del cuidado, y superar situaciones difíciles.

Así, para enseñar a los cuidadores a disminuir la carga, el estrés y el malestar asociado al cuidado y elevar su calidad de vida, CITEA organiza las “Tardes del Cuidador”, un grupo de apoyo de asistencia gratuita abierto familiares de personas afectadas por demencia. En él se comparten experiencias, consejos, estrategias de afrontamiento y pautas de actuación ante los diferentes problemas que pueden ir surgiendo durante el cuidado. El grupo se reúne un martes cada dos semanas, en una sesión de 90 minutos. Si estás interesado en asistir o conoces a alguien que pueda estarlo sólo tienes que solicitar tu asistencia por correo electrónico en info@citeasevilla.es o llamando al teléfono: 954 45 78 86. ¡Te esperamos!


Curso de Introducción a la Estimulación Cognitiva

FORMACIÓN ALZHEIMER, FORMACIÓN PARA CUIDADORES, FORMACIÓN PARA PROFESIONALES, profesionales citea, Profesionales hablan Deje un comentario  

Curso de Introducción a la Estimulación Cognitiva

Muchos de nosotros ejercemos nuestra labor profesional con la ayuda de la conocida Estimulación Cognitiva, o bien, conocemos alguna persona de nuestro entorno cercano que se beneficia de esta técnica de intervención. Sin embargo, ¿sabemos qué es realmente la Estimulación Cognitiva? ¿cómo debe aplicarse y con qué propósito? Te lo contamos a continuación.

Qué es la Estimulación Cognitiva

Podemos definir la Estimulación Cognitiva como un conjunto de técnicas y estrategias que tratan de optimizar la eficacia del funcionamiento de las distintas funciones cognitivas superiores (atención, memoria, lenguaje, orientación, funciones ejecutivas, gnosias y praxias) a través de una serie de situaciones y actividades concretas. De una manera más o menos directa o estructurada, algunas de las técnicas o intervenciones que influyen en la mejora y rehabilitación de dichas funciones cognitivas son: Entrenamiento Cognitivo, Terapia de Orientación a la Realidad, Ayudas Externas, Terapia de Estimulación Sensorial, Arteterapia, Terapia de Reminiscencia, Psicomotricidad, Entrenamiento en Actividades de la Vida Diaria, Modificación Cognitiva de la Conducta y Musicoterapia.

 

Cómo se aplica la Estimulación Cognitiva

Los materiales que podemos utilizar para estimular las funciones cognitivas son muchos y variados. De esta forma pueden emplearse objetos de la vida cotidiana, juegos, cuadernos de pasatiempos, láminas de imágenes y cuadernos de ejercicios, entre otros. Asimismo, el soporte y el formato de presentación puede ser muy diverso. Podemos encontrar materiales visuales, auditivos, informatizados, etc.

Los campos de aplicación más importantes de la Estimulación Cognitiva son:

  • Retraso madurativo infantil: problemas de adquisición del lenguaje, retraso psicomotor.
  • Trastornos del neurodesarrollo: TEA, TDAH.
  • Discapacidad (sensorial e intelectual): hipoacusia, síndrome de Down.
  • Dificultades de aprendizaje escolar: disgrafía, discalculia, dislexia.
  • Trastornos psiquiátricos: esquizofrenia.
  • Enfermedades neurodegenerativas: demencias, esclerosis múltiple.
  • Daño cerebral adquirido: traumatismos cranoencefálicos, accidentes cerebrovasculares, tumores cerebrales.

 

Bases de la Estimulación Cognitiva

Por su parte, la Estimulación Cognitiva parte de unos presupuestos básicos:

  • La plasticidad cerebral. El cerebro tiene capacidad de adaptación y cambio a diferentes estímulos. Esto hace que haya cambios tanto a nivel funcional como a nivel estructural. Estas modificaciones se producen como consecuencia del aumento de conexiones entre las distintas neuronas cerebrales.
  • El funcionamiento de nuestras capacidades mentales dependen, no sólo de factores genéticos y hereditarios, sino también del aprendizaje producido por la continua interacción con el ambiente. Es importante tener este factor en cuenta, ya que implica que la conducta puede modificase y mejorar con la práctica. Así, desde el punto de vista de la Estimulación Cognitiva, el concepto de plasticidad cerebral es importante ya que bajo el efecto de estimulaciones apropiadas y constantes, el cerebro puede modificar favorablemente su estructura y funcionamiento, es decir, puede aprender.

 

Curso de Introducción a la Estimulación Cognitiva

Para orientar a otros profesionales sobre las bases y técnicas de intervención en la estimulación cognitiva, en CITEA organizamos una formación teórico-práctica gratuita con los siguientes contenidos fundamentales:

  • Estimulación Cognitiva: definición y concepto
  • Justificación y fundamentación de la Estimulación Cognitiva
  • Recursos y materiales
  • Estrategias de intervención
  • Funciones Cognitivas
  • Actividades/tareas de Estimulación Cognitiva

Nuestro curso de Estimulación cognitiva está planteado como una introducción a estas técnicas: qué es, en qué consiste, a qué población puede ir dirigida, con qué recursos, cómo puedes llevarlas a cabo y estrategias con las que contamos para su aplicación.

Cómo asistir

El curso de Introducción a la Estimulación Cognitiva se lleva a cabo periódicamente en las instalaciones de CITEA.  Se desarrolla en una sola tarde y es de asistencia gratuita, con plazas limitadas hasta agotar el cupo. Si quieres acudir a la próxima edición sólo tienes que solicitar tu asistencia por correo electrónico en info@citeasevilla.es o llamando al teléfono: 954 45 78 86. ¡Te esperamos!

 

 


Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies. ACEPTAR

Aviso de cookies