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Mi abuela tiene Alzheimer: cómo viven los nietos la enfermedad

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abuela tiene alzheimer

“Mi abuela tiene Alzheimer” o “Mi abuelo tiene Alzheimer” es una realidad a la que se enfrentan muchas personas cada día. Los abuelos han sido siempre piezas fundamentales en las redes familiares, pero su importancia ha ido creciendo en las últimas décadas: el cuidado de los nietos es imprescindible para la conciliación en muchas familias, también resultan clave para mantener las familias unidas. Por eso, la aparición de la enfermedad de Alzheimer supone una gran conmoción emocional en toda la familia. En este artículo analizamos la manera en que los nietos se enfrentan a esta realidad y cómo podemos ayudarles a disminuir su impacto emocional.

En la actualidad, el fuerte vínculo existente entre abuelos y nietos es un hecho innegable. Este vínculo se ve favorecido principalmente por el hecho de que sean los abuelos los cuidadores de sus nietos en las etapas más tempranas de la vida. No obstante, es aceptado socialmente ocultar las enfermedades a los menores, también cuando un abuelo o una abuela tiene Alzheimer. Como consecuencia no se les hace partícipes de las situaciones derivadas que acontecen durante una enfermedad como la demencia tipo Alzheimer.

Participar y no excluir

En las demencias existe un duelo paralelo a la enfermedad. Se trata del duelo por las capacidades que va perdiendo el abuelo conforme va avanzando la enfermedad. Los niños son conscientes de estas pérdidas, por lo que es necesario que se les explique y no se les excluya de los acontecimientos. De esta manera podrán aceptar mejor la enfermedad. Así pues, participar en el cuidado de su abuelo les va a permitir afrontar la situación de manera más positiva.
Por su parte, la demencia es una enfermedad de gran impacto emocional y que da lugar a una serie de cambios en la estructura familiar. Un cambio en la relación entre los abuelos con demencia y sus nietos es lo que se conoce como “inversión de roles” y que hace mención a los cambios evolutivos del intercambio de ayudas entre abuelos y nietos. Mientras que en los comienzos de esta relación son los abuelos los que proporcionan recursos y ayuda a sus nietos, en una etapa posterior, la relación de ayuda se invierte.
Por otro lado, a pesar de que la gran mayoría de bibliografía existente sobre el impacto que supone tener un familiar con demencia se centra en el cuidador principal, existen ciertas investigaciones para conocer el impacto que supone en el menor la enfermedad de su abuelo. Entre los aspectos positivos se destaca el aumento del vínculo afectivo con los padres y el fomento del uso del humor entre los integrantes de la familia. Por su parte, también existen consecuencias negativas. Como la percepción de menor cercanía con el abuelo, la disminución de tiempo para la resolución de conflictos familiares y el hecho de que la mayoría de conversaciones familiares están relacionadas con la persona enferma.

Cuidando sus emociones

En relación a las emociones que acompañan al menor, las más destacadas son la satisfacción, el sentimiento de pérdida y la culpabilidad. Por otro lado, los maestros no suelen conocer la situación familiar que viven sus alumnos. Este hecho puede dificultar la comprensión de ciertas actitudes del menor en su entorno escolar.
Concluyendo, a los nietos se les debe hacer partícipes de la enfermedad cuando el abuelo o la abuela tiene Alzheimer. Así los ayudamos a aceptar de manera más positiva la inversión de roles que se produce en el seno familiar. Normalizar la enfermedad entre todos los integrantes de la familia puede ayudar a disminuir el gran impacto emocional que supone tener un familiar con demencia.

Alba Sánchez Moya.

Psicóloga. Especialista en Neuropsicología en CITEA.


Estimulación física en grupo en Alzheimer: beneficios

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estimulacion fisica en grupo

La estimulación física en grupo constituye una de las principales herramientas en el abordaje global al paciente de enfermedad del Alzheimer (EA) y otras demencias. Siempre se intenta que este tipo de talleres grupales sean lo más amenos y divertidos posible, con la intención de que el paciente lo perciba como una actividad lúdica y no como una imposición. Veamos cuáles son esas ventajas.

La estimulación física en grupo, como otras muchas actividades que se desarrollan como taller colectivo con otros pacientes, cuenta con la ventaja de convertir una práctica terapéutica en un espacio de ocio para la persona, lo que facilita su aceptación. Entre la multitud de beneficios de este tipo de talleres grupales, este incide directamente sobre el estado físico de paciente, logrando:

  • Aumentar nivel de actividad.
  • Conservar las aptitudes motrices.
  • Mejorar o mantener la movilidad de las articulaciones.
  • Mejorar o mantener el tono y flexibilidad muscular de los miembros superiores e inferiores.
  • Mejorar o mantener estado circulatorio y favorecer retorno venoso.
  • Mejorar o mantener la motricidad fina.
  • Mejorar o mantener la coordinación óculo-manual.
  • Mejorar o mantener la propiocepción.
  • Mejorar o mantener los equilibrios estático y dinámico.
  • Mejorar o mantener el patrón de marcha.
  • Reducir el riesgo de caídas.

Estimulación física en grupo y alteraciones cognitivas

Es importante señalar que el ejercicio debe ocupar un lugar importante en la vida del paciente, ya que además de mejorar su estado físico también lo hará su estado de ánimo. Por tanto, la práctica del ejercicio es una medida fundamental ante los trastornos del comportamiento como la agitación, los trastornos del sueño, la apatía o el aislamiento.

Además, junto a la tendencia a la amnesia, es frecuente encontrar sintomatología en el paciente que contribuye a potenciar la progresiva pérdida de contacto con el mundo exterior: pérdida de la noción del tiempo, desubicación espacial, dificultad en la comunicación y cambios en el comportamiento. Así pues, desde la estimulación física en grupo se abordan no sólo las deficiencias físicas que se dan en este tipo de demencias, sino que se pueden alcanzar paralelamente una serie de objetivos que inciden directamente sobre las alteraciones cognitivas presentes en la EA y otras demencias:

  • Estimular la memoria a través del movimiento.
  • Promover el trabajo en equipo y la sociabilidad a través de la actividad física.
  • Mejorar la autoestima a través del ejercicio físico.

Fisioterapeuta en CITEA
Francisco Rodríguez Chacón

 


Plazas de verano subvencionadas en estancia diurna y tratamiento integral

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plazas de verano subvencionadas 2017

Las plazas de verano subvencionadas en Citea se ponen en marcha, como cada año, para atender la demanda de asistencia que surge en estos meses. Con el inicio del verano, muchas familias tienen especiales de conciliación; las plazas de verano subvencionadas se ofrecen para facilitar el día a día a los allegados a personas con demencia a un precio más asequible. El periodo de vigencia de estas plazas abarca del 30 de junio al 30 de septiembre de 2017. La asignación de la plaza y la cantidad subvencionada varía en función del perfil, a continuación te indicamos todos los detalles.

Las plazas de verano subvencionadas se convocan y adjudican en condiciones similares a las de años anteriores. Te indicamos los detalles a continuación:

Número de plazas: 5 plazas, con lista de espera derivada.

Importe de la subvención: las plazas podrán subvencionarse del 10% al 25% del precio total de la plaza.

Criterios de admisión:

1. Orden de llegada de la solicitud.
2. Programa seleccionado.
3. Número de meses contratados para una estancia mínima 1 mes y máxima de 3 meses.

Programas subvencionables: los programas acogidos a este plan son dos: el PROGRAMA DE TRATAMIENTO INTEGRAL en horario de mañanas y el PROGRAMA DE UNIDAD DE ESTANCIA DIURNA ESPECIALIZADA.

Requisitos:
Las personas solicitantes deberán cumplir las siguientes características:

1. Padecer Alzheimer u otra demencia.
2. Realizar una nueva contratación para el periodo de verano de 2017.

Fechas de la convocatoria:

  • Fecha de comienzo de la subvención: 30 de junio.
  • Fecha de fin de la subvención otorgada: 30 de septiembre.
  • Primera resolución: 24 de junio.
  • El plazo de solicitud permanecerá abierto a lo largo de todo el periodo de verano. Recuerda que el plazo de vigencia de la subvención es del 30 de junio al 30 de septiembre y que el periodo mínimo contratado es de un mes.
Formulario de solicitud

Si quieres recibir más información sobre las plazas de verano subvencionadas puedes ponerte en contacto con nosotros a través del siguiente formulario o llamando al teléfono de contacto 954 45 78 86.

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La comunicación con el enfermo de Alzheimer y otras demencias

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comunicación con enferma de Alzheimer

La comunicación con el enfermo de Alzheimer u otras demencias puede ser compleja a medida que la enfermedad avanza. Esto se debe a que estas personas experimentan alteraciones cognitivas y del comportamiento que afectan a su capacidad para comunicarse y establecer relaciones sociales de calidad. En este post exponemos algunas prácticas y consejos de utilidad para facilitar la comunicación del cuidador con el enfermo y del enfermo con su entorno.

Cada persona es única, por ello, la manera de manejar sus síntomas, así como la forma de acercarnos a ellos no es universal. Sin embargo, existen una serie de medidas para establecer una buena relación o comunicación con el enfermo que nos pueden servir de ayuda para gestionar ciertas situaciones. A continuación se describe buena parte de ellas:

Acercamiento:

  • Acercarnos poco a poco al enfermo, llamándole por su nombre o presentándonos nosotros, sin que sea de manera brusca para que no lo reciba de forma negativa, se sorprenda o asuste.
  • Establecer contacto visual, colocarnos a la altura de sus ojos. Si la persona no nos mira podemos girar suavemente su cabeza para intercambiar las miradas.
  • Utilizar el contacto físico al acercarnos para dar mayor seguridad y confianza.
  • Explicar qué vamos a hacer en cada momento.

 

La comunicación verbal con el enfermo de Alzheimer u otra demencia:

  • Tendremos que fijarnos en cómo nos habla el enfermo, si cada vez emplea frases más cortas y palabras más sencillas. Así es como nos tendremos que comunicar con él.
  • Entablar conversaciones sobre temas que sean del agrado del enfermo para que se anime a hablar.
  • Dar instrucciones simples. Podemos desglosar una orden en varias más sencillas.
  • Repetir las cosas las veces que sea necesario para que lo comprenda y para recordárselo.
  • Dar tiempo para que contesten. A la hora de procesar la información su cerebro actúa más lentamente por lo que tendremos que esperar un tiempo prudente hasta que nos responda.
  • Vocalizar correctamente, hablar de forma clara y lenta.
  • Utilizar un tono de voz agradable, tranquilo y con muestras de cariño.
  • Reforzar positivamente cuando realice bien una tarea o responda adecuadamente.

 

La comunicación no verbal con el enfermo de Alzheimer u otra demencia:

  • Acompañar nuestras conversaciones con gestos sencillos.
  • Saber escuchar y mostrar asentimiento cuando nos estén hablando.
  • Fijarnos en el lenguaje corporal para ver qué está ocurriendo. Por ejemplo, si el enfermo está intranquilo, abriendo las puertas y llevándose la mano a la zona baja de la tripa puede que tenga ganas de ir al baño.
  • Demostrar cariño cogiéndole de la mano, acariciándole la cara, la espalda o dándole un beso.
  • Ser receptivos ante las muestras de cariño del enfermo.
  • Ser expresivos a la hora de comunicarnos para así transmitir mejor emociones como alegría o sorpresa.

 

En resumen, es importante establecer y mantener una comunicación adecuada con personas con demencia. Para tal fin, nos podemos servir de ciertas pautas generales de actuación. Sin embargo, el trato tiene que ser lo más personalizado posible, indagando, conociendo y respetando los gustos y costumbres de la persona enferma.

 

Alba Sánchez Moya

Psicóloga. Especialista en Neuropsicología en CITEA.


Curso: Afectaciones físicas en las demencias. Valoración y objetivos de tratamiento

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curso-afectacion-fisica-alzheimer-demencias

Las afectaciones físicas en demencias son el tema central de este curso, donde ponemos de manifiesto la importancia de la valoración del paciente en el tratamiento de su deterioro funcional físico. Nuestro fisioterapeuta Francisco Rodríguez Chacón está a cargo de esta formación gratuita dirigida a profesionales relacionados con el área de demencias


Las afectaciones físicas en Alzheimer y otras demencias

La enfermedad de Alzheimer (EA) y el resto de demencias constituyen unas de las principales causas de discapacidad y dependencia entre las personas mayores en todo el mundo. Los signos y síntomas relacionados con ella afectan a cada persona de manera diferente, dependiendo del impacto de la enfermedad y de la personalidad del sujeto antes de empezar a padecerla. Se caracteriza fundamentalmente por un deterioro en la función cognitiva que, dependiendo en la fase de la enfermedad en que se encuentre el paciente, afectará en mayor o menor grado a su autonomía e independencia funcional. Sin embargo, junto a dicho deterioro pueden estar presentes una serie de alteraciones del sistema músculo-esquelético que suelen contribuir a aumentar la dependencia de los enfermos, e incluso a potenciar la intensidad del cuadro clínico cognitivo.

Curso sobre valoración y objetivos de la Fisioterapia en Alzheimer y otras demencias

Así pues, dentro del abordaje terapéutico global, se hace indispensable un adecuado plan de actuación de Fisioterapia hacia las alteraciones de las capacidades físicas que pudiesen aparecer en el desarrollo de la enfermedad, ya que tal actuación no sólo contribuye al aumento de la autonomía del paciente, sino que puede servir de refuerzo al resto de terapias recibidas por parte del equipo multidisciplinar. Para la correcta aplicación del tratamiento de Fisioterapia es imprescindible realizar previamente una valoración de fisioterapia completa que evalúe los posibles signos y síntomas físicos presentes, para así poder fijarnos objetivos a medio/largo plazo y que nos permita diseñar un plan de prevención y tratamiento en base a dichos objetivos. En el presente curso nos aproximaremos a diversos tests y escalas existentes para realizar tales valoraciones y desarrollaremos los objetivos de tratamiento más frecuentemente fijados en el tratamiento de Fisioterapia para la EA y demás demencias.

El curso está orientado a profesionales de la dependencia: fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, enfermeros, psicólogos. Será impartido por Francisco Rodríguez Chacón, Fisioterapeuta en CITEA – Nº Colegiado: 476.

CÓMO ASISTIR


El curso de Afectaciones físicas en las demencias se desarrolla en una sola tarde y es de asistencia gratuita, con plazas limitadas hasta agotar el cupo. Si quieres acudir a la próxima edición sólo tienes que solicitarlo dejando tus datos en el siguiente formulario, por correo electrónico en info@citeasevilla.es o llamando al teléfono: 954 45 78 86.

 


Valoración de fisioterapia en la enfermedad de Alzheimer y otras demencias

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Valoracion de fisioterapia en Alzheimer y demencias

La valoración de fisioterapia es un reconocimiento exhaustivo de las capacidades físicas y funcionales de la persona, que intenta detectar alteraciones y limitaciones en lo que se considera un alcance normal para una edad y estilo de vida determinados. En el caso de enfermos de Alzheimer y demencia se trata de una pieza fundamental de la valoración integral del paciente, ya que el avance de la enfermedad suele acarrear un deterioro físico paralelo al cognitivo. A continuación detallamos las áreas y puntos clave de este tipo de estudio.

La valoración de fisioterapia es una pieza clave en la evaluación del estado general de un paciente con Alzheimer u otro tipo de demencia. Es muy frecuente asociar este tipo de enfermedades con el deterioro mental, si embargo no es el único aspecto en que estas patologías limitan la autonomía del paciente. El deterioro cognitivo presente en la enfermedad de Alzheimer (EA) y otras demencias suele ir acompañado de una serie de alteraciones físicas y funcionales propias de la enfermedad cuando ésta avanza.

Dichas alteraciones en las funciones motoras se pueden manifestar de diversas maneras:

  • Rigidez muscular secundaria al aumento de tono muscular.
  • Reducción de la movilidad articular.
  • Disminución de la sensibilidad propioceptiva: reconocimiento de la posición y movilidad articular, esquema corporal, control postural y equilibrio.
  • Disminución en la coordinación de movimientos.
  • Alteraciones en el patrón de la marcha y en las transferencias.
  • Alteraciones en la coordinación óculo-motora y en la motricidad fina.
  • Disminución progresiva del nivel de actividad física.
  • Aumento del riesgo a sufrir caídas.

 

El plan de intervención fisioterapéutica, como ya señalamos en anteriores entradas, es clave dentro del programa de tratamiento integral de la EA y otras demencias, puesto que contribuye a potenciar la autonomía del paciente. Para llevarlo a cabo, por tanto, es indispensable realizar una valoración inicial de las capacidades físicas de los pacientes con el fin de elaborar un programa de intervención en base a unos objetivos específicos establecidos en función de los resultados de dicha valoración. Es importante señalar que las valoraciones deben repetirse con cierta periodicidad, o en momentos en los que se aprecie en el paciente un cambio físico de relevancia, para evaluar posibles nuevos objetivos y, si es necesario, establecer modificaciones en el tratamiento de fisioterapia.

Existen multitud de posibilidades a la hora realizar la valoración de las distintas alteraciones que se pueden producir a nivel físico. A continuación, expondremos algunas de las más utilizadas en estos pacientes:

Valoración de fisioterapia analítica

 

  1. Valoración del dolor.

En la anamnesis, junto con la observación clínica del fisioterapeuta, es el propio paciente quien nos indica en qué zona siente dolor, durante qué movimientos y/o en qué momentos.

Si su deterioro cognitivo es avanzado y no es capaz de expresar su dolor verbalmente, podemos utilizar la escala Painad en la que, tanto en reposo como en movimiento, se clasifica el dolor en leve, moderado o severo según observemos la respiración, la expresión facial y corporal, la consolabilidad, etc.

  1. Balance articular y muscular.

Observamos posibles limitaciones en la movilidad de las articulaciones (si se precisa, se puede utilizar el goniómetro) y evaluamos el tono y la fuerza muscular de tronco y miembros, pudiendo utilizar para ello el test de Daniels.

  1. Valoración de la piel y estado circulatorio.

Desde la observación clínica, evaluamos posibles alteraciones de la circulación sanguínea y linfática (inflamación de miembros, varices, color de la piel, etc.).

 

Valoración de fisioterapia funcional

  • Flexibilidad.

Se observa la forma en que se realizan los movimientos a la hora de solicitar distintas acciones. Por ejemplo, tocar el suelo con la mano, juntar puños a nivel posterior del tronco, tocarse la oreja contraria, etc.

  1. Motricidad fina.

Se solicitan movimientos finos tales como la oposición pulgar, realizar pinza fina, pinza gruesa, etc.

  1. Coordinación óculo-motora.

Se observa si el paciente, por ejemplo, calcula bien la distancia y la velocidad a la que va un objeto a la hora de lanzarlo y/o recibirlo.

  1. Propiocepción.

Existen múltiples formas de valorarla: imitación de posturas o movimientos, reconocimiento de una determinada posición articular sin ayuda visual, control postural en bipedestación o sedestación, …

  1. Equilibrio y marcha:

Aunque desde la observación clínica podemos determinar cómo se encuentra el paciente para mantenerse de pie y caminar por sí mismo, la escala Tinetti nos puede indicar de forma más precisa hasta qué punto se encuentran alterados el equilibrio y la marcha, si necesita supervisión/ayuda de otra persona para los traslados, si puede bajar o subir escaleras o si necesita ayuda técnica para la marcha (bastón, andador, etc.).

  1. Riesgo de caídas.

La prevención a sufrir caídas es uno de los aspectos más importantes en este tipo de pacientes, ya que las consecuencias negativas de las mismas podrían resultar altamente incapacitantes o invalidantes. Así pues, es fundamental determinar si el paciente necesita ayuda o supervisión constante, si la requiere únicamente para transferencias o traslados, para deambular, etc.

Para ello, podemos hacer uso de los resultados de la escala Tinetti o el test denominado Up and Go.

 

Francisco Rodríguez Chacón

Fisioterapeuta en CITEA


Tipos de demencias y su principal sintomatología

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tipos de demencias

De los tipos de demencias que existe, la enfermedad de Alzheimer es sin duda la más conocida, aunque está lejos de ser la única. Las alteraciones de las capacidades cognitivas se manifiestan en variados y diferentes tipos de demencias, cada una con propia sintomatología y evolución. A continuación repasamos las más frecuentes y sus rasgos principales.

La demencia es definida como una alteración adquirida que afecta a diferentes dominios cognitivos (atención, lenguaje, memoria, etc.) en ausencia de alteración del nivel de conciencia o delirium en el momento del diagnóstico.

Las demencias se han clasificado de diversas maneras a lo largo de la historia. En función de la edad de inicio de la enfermedad se puede distinguir entre tipos de demencias preseniles o de inicio precoz, y demencias seniles o de inicio tardío. Las primeras se presentan cuando el proceso degenerativo comienza antes de los 65 años, mientras que las segundas cuando su inicio aparece en edades más avanzadas. Por otra parte, según la localización cerebral, nos encontramos con tres tipos de demencias: las corticales, en las que se ven afectadas principalmente las áreas de asociación corticales; demencias subcorticales, en las que se comprometen principalmente la sustancia blanca subcortical y los ganglios de la base; y demencias cortico-subcorticales, que serían aquellas demencias que cursan con ambas alteraciones. En función de su etiología, podemos distinguir entre demencias primarias, en las que el proceso neurodegenerativo es debido a una alteración en el sistema nervioso central; y demencias secundarias, que son aquellas que aparecen durante el curso de otras enfermedades.

Cuatro tipos de demencias representan el 90% de los casos: Enfermedad de Alzheimer, Demencia Vascular, Demencia con Cuerpos de Lewy y Demencia Frontotemporal. Los límites entre las diferentes demencias no siempre están claros y a menudo coexisten formas mixtas. A continuación se explica brevemente en qué consiste cada uno de estos tipos de demencia:

Enfermedad de Alzheimer

De entre los diferentes tipos de demencia, la Enfermedad de Alzheimer es el más común y se presenta hasta en un 60-70% de los casos de personas afectadas por enfermedades neurodegenerativas. La enfermedad es más frecuente en el sexo femenino, con una ratio de 3 mujeres por 1 hombre.
El cuadro clínico comienza de forma insidiosa. Evoluciona en tres etapas: leve, moderada y severa. Suele comenzar con fallos en memoria episódica reciente, con relativa preservación de la memoria remota y procedimental, a lo que se van sumando otras alteraciones de funciones cognitivas tales como lenguaje y funciones ejecutivas, hasta llegar a un deterioro global en las fases más avanzadas de la enfermedad. A su vez, los síntomas neuropsiquiátricos son muy frecuentes, principalmente la irritabilidad, apatía, depresión, ansiedad y agitación.

Demencia Vascular

Para poder diagnosticar una Demencia Vascular, el paciente debe cumplir criterios de demencia y además presentar patología vascular cerebral constatada con técnicas de neuroimagen. Esta demencia está directamente asociada con la edad, dado que a mayor edad, aumentan los factores de riesgo de padecer alguna patología vascular cerebral. En las personas mayores coexisten con frecuencia la Demencia Vascular y la Enfermedad de Alzheimer. Los casos de Demencia Mixta pueden representar hasta la mitad de todos los casos de demencia. Es bastante frecuente en personas entre los 80 y 90 años.

Demencia con Cuerpos de Lewy

La Demencia con Cuerpos de Lewy se considera un trastorno de parkinsonismo atípico. Afecta principalmente a hombres de entre 70 y 75 años, su inicio suele ser insidioso y su curso fluctuante.
Los síntomas cardinales son la presencia temprana de alucinaciones visuales recurrentes, suelen ser imágenes en tres dimensiones completamente formadas y detalladas, normalmente personas o animales; parkinsonismo espontáneo y fluctuaciones cognitivas, que pueden manifestarse como periodos de confusión-lucidez; disminución marcada del arousal o largos periodos de somnolencia diurna. También puede caracterizar a esta demencia los trastornos conductuales, alteración del sueño, hipersensibilidad a los neurolépticos, caídas repentinas y síncope, pérdida transitoria e inexplicable de la consciencia, alucinaciones en otras modalidades, delirios sistematizados o depresión.

Demencia Frontotemporal

La Demencia Frontotemporal engloba un conjunto de síndromes que se caracterizan por una alteración progresiva del comportamiento o lenguaje, en relación con una afectación predominante de los lóbulos frontales y temporales. En los últimos estadios de la enfermedad encontramos ambas disfunciones, la conductual y la del lenguaje.
Presentan un inicio insidioso y progresivo. La edad típica de inicio está entre los 45 y 65 años. En función de los síntomas predominantes o del momento de aparición en la evolución de la enfermedad, se distinguen tres síndromes clínicos principales: la variante conductual o Enfermedad de Pick, la Afasia Progresiva Primaria y la Demencia Semántica.
Normalmente, al menos al inicio de la enfermedad, los pacientes con Demencia Frontotemporal no presentan un síndrome amnésico, hecho que los diferencia de la Enfermedad de Alzheimer.

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Alba Sánchez Moya.
Psicóloga. Especialista en Neuropsicología en CITEA.


Autonomía personal: ¿cómo cambia en las personas con demencia?

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autonomia-personal-demencia

La autonomía personal es la capacidad para realizar las tareas básicas del día a día por uno mismo: vestirse y asearse, hacer los recados, alimentarse… Cuando aparece la demencia, van debilitándose funciones básicas que afectan a la capacidad para realizar estas actividades y el paciente se va volviendo cada vez más dependiente. En este artículo analizamos cómo surge y evoluciona esta pérdida de autonomía personal en las personas con demencia.

A lo largo de la vida desarrollamos habilidades y destrezas de manera progresiva para realizar de manera autónoma las actividades diarias. En primer lugar, las actividades básicas (baño, vestido, aseo, etc…), luego las actividades instrumentales (tareas del hogar, uso del transporte, manejo del dinero, etc…) y por último las actividades avanzadas (trabajo, juego y participación social). Las personas con demencia presentan alteración de las funciones cognitivas, además de la progresiva pérdida de las capacidades motoras, por lo tanto, tiene como consecuencia la pérdida de la autonomía personal. La persona irá perdiendo la capacidad para desenvolverse en su entorno y no podrá cuidar de sí mismo.

En los estadios iniciales aparecen los pequeños olvidos reiterados que dificultan la realización de actividades como hacer la compra, el uso del transporte y el manejo del hogar. Aparece una temprana desorientación a nivel espacial y temporal que junto con las alteraciones del lenguaje y las funciones ejecutivas provoca que la persona vea alteradas ocupaciones tan importantes como son el trabajo, gestiones financieras y el ocio.

Conforme avanza la enfermedad, ya es dependiente para todas las actividades avanzadas y para casi todas las actividades instrumentales de la vida diaria; además de comenzar a ser dependiente en las actividades básicas. Se suele comenzar por necesitar una supervisión o mínima ayuda hasta llegar a necesitar la máxima asistencia de otra persona. El deterioro de las funciones cognitivas, motoras, sensoriales y perceptivas provocará los déficit en los diferentes componentes de ejecución.

  • A nivel cognitivo, el déficit de memoria junto con la desorientación temporo-espacial y el déficit de atención influirán en el desempeño de diferentes actividades. Así por ejemplo el enfermo no recuerda si ha comido o no, no sabe dónde está el baño o simplemente no puede seguir el transcurso de una película.
  • A nivel motor, suelen aparecer las apraxias ideatorias e ideomotoras las cuales les impedirán realizar movimientos coordinados y secuenciar acciones complejas. Por lo tanto, en el vestido aparecerán dificultades para abotonar o colocar la ropa en el orden correcto. En el baño también habrá dificultades para regular el agua, saber usar los utensilios necesarios y seguir la secuencia completa.
  • A nivel perceptivo y sensorial, comenzarán a no reconocer objetos cotidianos ni para qué sirven. Por ejemplo, se observarán problemas para el cepillado de dientes, el peinado o el uso del retrete. A medida que progresa el deterioro, habrá mayor dependencia en todas las actividades, aunque la persona podrá seguir colaborando en cierto nivel. Dependiendo del caso, podrá colaborar en ciertas actividades si se le guía verbalmente y se le inicia el movimiento para que lo continúe. En la última fase, la dependencia es total y la persona responde a pocos estímulos.

 

Es importante destacar que no todo lo anterior aparecerá en ese orden ni se producirá en todos los casos, ya que lo expuesto se corresponde con una visión general de la enfermedad.

Mónica Guzmán Palomares
Terapeuta Ocupacional en CITEA


¿Las pérdidas de memoria indican que voy a padecer demencia?

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pérdidas de memoria y demencias

Las pérdidas de memoria son uno de los primeros síntomas visibles de las diferentes demencias. Por eso, es normal que ante su aparición tanto el paciente como sus familiares se preocupen. Sin embargo, las pérdidas de memoria forman parte del proceso natural de envejecimiento y lo más frecuente es que no estén relacionadas con ninguna patología. ¿Cómo podemos distinguir cuándo debemos pedir un diagnóstico profesional? Te lo contamos a continuación

La memoria es el proceso cognitivo a través del cual se codifica, almacena y recupera una información determinada o un suceso concreto. Este término no es un concepto unitario, sino que existen diferentes tipos o clases de memoria. Se trata de un conjunto de sistemas independientes e interactuantes que se diferencian entre sí por el tipo de información que procesan, las reglas de funcionamiento y los mecanismos cerebrales implicados.

A medida que envejecemos es común experimentar pérdidas de memoria. En concreto, en el envejecimiento normal, podemos encontrar afectación en ciertos tipos de memoria, no siendo así en otros. Así pues, la mayor alteración se produce en la memoria episódica, es decir, la memoria sujeta a parámetros espacio-temporales, como por ejemplo qué hicimos el domingo pasado por la tarde. En concreto, la memoria de origen o contexto (características espaciales, temporales o sociales de las condiciones o contexto de una memoria) se afecta más en el envejecimiento que la memoria del contenido o hecho en sí. Otros tipos de memoria, como la prospectiva (capacidad de recordar los eventos futuros, como felicitar a un amigo por su cumpleaños) también se ve afectada con la edad. Por el contrario, la memoria semántica, es decir, la memoria del conocimiento general sobre el mundo, se incrementa con la edad. Por último, la memoria procedimental o de habilidades y destrezas motoras se mantiene relativamente estable en el envejecimiento.

Por su parte, a pesar del extenso conocimiento existente sobre el perfil neuropsicológico en el envejecimiento típico, los límites entre el envejecimiento normal y distintas condiciones patológicas que afectan al Sistema Nervioso en etapas avanzadas de la vida no son demasiado claros y, a veces, es muy difícil determinar dónde comienza uno y acaba el otro. Así, por ejemplo, las alteraciones relacionadas con la memoria suelen ser los primeros signos y/o síntomas cognitivos más frecuentes tanto en el envejecimiento normal como en las primeras etapas de la Enfermedad de Alzheimer.

Dada la importancia que supone discriminar entre los cambios cognitivos asociados a un envejecimiento normal y las distintas formas de enfermedades que implican deterioro neuropsicológico ha aparecido el término Deterioro Cognitivo Leve. Este concepto puede entenderse como un estadio intermedio entre el envejecimiento normal y las enfermedades neurodegenerativas; es decir, un declive de la función cognitiva superior al esperable por el envejecimiento típico en el que no se ven afectadas las actividades de la vida diaria del paciente. Es de suma importancia descubrir la presencia de este deterioro cognitivo, para proceder a una intervención precoz.

Por último, cabe destacar que no todas las personas con deterioro asociado a envejecimiento normal o Deterioro Cognitivo Leve acaban desarrollando una demencia. Así, para evitar la aparición de demencia, es muy importante llevar a cabo una prevención de calidad. CITEA cuenta con un Programa de Estimulación Cognitiva Preventiva, en el que se trabaja tanto en formato grupal como individual, y cuyo objetivo es mantener/potenciar el funcionamiento cognitivo y reducir el riesgo de padecer demencia. Si necesitas más orientación acerca de este tema o quieres ampliar información sobre nuestros talleres de estimulación cognitiva o memoria, ponte en contacto con nosotros. Estaremos encantados de atenderte.

Alba Sánchez Moya
Psicóloga. Especialista en Neuropsicología en CITEA.


Úlceras por presión: qué son y como prevenirlas

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ulceras-por-presion

Las úlceras por presión son una lesiones de la piel muy habituales entre las personas que deben permanecer en cama mucho tiempo o que usan silla de ruedas. En este artículo te explicamos las clases de úlceras por presión que hay y cómo pueden prevenirse.

Qué son las úlceras por presión

Las úlceras por presión (UPP) son lesiones de origen isquémico, localizadas en la piel y tejidos adyacentes con pérdida de sustancia cutánea producida por presión continuada o fricción entre dos planos duros (generalmente el plano óseo y otro externo al paciente). Su principal causa es la presión mantenida y prolongada en el tiempo, provocando un colapso vascular capilar del área afectada. Si se restablece la circulación normal, se propicia una mayor afluencia de sangre a la zona, que se manifiesta por un enrojecimiento de la piel (hiperemia reactiva), pero si la anoxia (falta de oxigeno en las células) continúa, se produce la necrosis tisular y como consecuencia la UPP. Es conveniente recalcar que esta hiperemia es reversible.

ulceras por presion

Zonas de riesgo en decúbito (posición tumbada)

Los factores tiempo y presión son inversamente proporcionales, es decir, niveles relativamente bajos de presión mantenidos durante un tiempo prolongado, pueden dañar los tejidos.
Además existen factores locales y generales que ayudan al desarrollo de estas lesiones y otros externos, como son las fuerzas mecánicas, tanto de fricción (roces con sabanas o superficies rugosas), como de cizallamiento (movimientos y arrastres), así como la humedad (exceso de exudado y/o incontinencia) ya que la maceración produce un deterioro de la piel disminuyendo la resistencia y favoreciendo su erosión y ulceración. Por tanto se puede decir que las UPP son de etología multifactorial.

Tipos de úlcera por presión

Las UPP se clasifican según el grado de afectación de los tejidos:

  • Estadio 1: Eritema cutáneo que no palidece al presionar. Pieles oscuras: tonos rojos, azules o morados. En comparación con un área adyacente u opuesta no sometida a presión puede incluir cambios en temperatura, consistencia y sensibilidad
  • Estadio 2: Pérdida del grosor de la piel que afecta a la epidermis, dermis o ambas. Úlcera superficial que presenta aspecto de abrasión, ampolla o cráter superficial.
  • Estadio 3: Pérdida total del grosor de la piel, que implica lesión o necrosis del tejido subcutáneo, que puede extenderse hacia abajo pero no a la fascia subyacente.
  • Estadio 4: Pérdida total del grosor de la piel, que implica destrucción extensa, necrosis del tejido o lesión en músculo, hueso o estructuras de sostén (tendones, capsulas articulares). En este estadio como en el 3 pueden aparecer lesiones con cavernas, tunelizaciones o trayectos sinuosos.

 

ulceras por presion silla de ruedas

Zonas de riesgo en silla de ruedas

Cómo prevenir úlceras por presión

Lo mejor para prevenir las úlceras por presión es: movilización, cambios posturales, nutrición e higiene, uso de dispositivos de descarga como almohadillas, espumas, taloneras, coderas, colchones especiales de aire o agua y cuidados de la piel con tratamientos tópicos (humectantes e hidratantes). El tratamiento se basa en medidas locales y generales. Se deben realizar cambios posturales sistemáticos cada 2 – 3 horas en encamados y cada 1 -2 horas en silla ruedas, y la dieta debe ser rica en calorías y aminoácidos con suplementos vitamínicos (vit C+ Zinc).
Las medidas locales dependerán de la gravedad o estado de la úlcera. En el caso de que las úlceras sean importantes o en caso de infección se requerirá asistencia médica y enfermera para realizar las curas y los desbridamientos.

Juan Luis García Lázaro
Enfermero de CITEA


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