FORMACIÓN PARA CUIDADORES

Comienzan las reuniones del grupo de apoyo para cuidadores

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grupo cuidadores

Como cada año comienzan las reuniones del grupo de apoyo para cuidadores de enfermos con Alzheimer u otras demencias, que realizamos gratuitamente para poder charlar abiertamente sobre la posición del cuidador frente al cuidado del enfermo y ante su familia.

Grupo de apoyo para el cuidador

 
Te preguntas ¿de qué trata esta enfermedad? ¿qué puedo hacer con las alteraciones de conducta? ¿es normal que me sienta así? pues todo eso y otras tantas preguntas serán planteadas en el grupo de apoyo, compartidas y resueltas con la ayuda del equipo de psicología.
 
El grupo de apoyo para el cuidador se reunirá quincenalmente, cada dos martes desde octubre de 2017 hasta Junio de 2018.

El primer día para tomar contacto será el 10 de octubre a las 18.30 en las instalaciones de CITEA.

El mismo grupo con la ayuda de la psicóloga dictará su propio proceso ¿qué necesitamos? ¿de qué queremos hablar? ¿qué nos gustaría aprender sobre la enfermedad o sobre el cuidado? y así poco a poco se construirá el camino, juntos.

 

Para asistir al grupo de apoyo para cuidadores es necesaria solicitud de inscripción, por lo que si es tu momento de contactar puedes hacerlo a través de este formulario, o poniéndote en contacto con nosotros por teléfono en el 954 45 78 86, móvil 671 817 031, o por correo electrónico en info@citeasevilla.es. Te esperamos.


Consejos contra el calor

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consejos contra el calor

Los consejos contra el calor se repiten cada año por esta época, y es especialmente importante seguirlos en personas con un riesgo mayor de sufrir las consecuencias de las altas temperaturas. Las personas mayores están en este grupo, especialmente si tienen enfermedades o patologías que los hagan más vulnerables. Cuando se trata de enfermos de Alzheimer u otras demencias es particularmente importante extremar la vigilancia, ya que en muchas ocasiones dependen de sus cuidadores para mantener sus niveles de hidratación y su bienestar a lo largo de los días de más calor. Repasa con nosotros estos consejos, aplicables a todas las personas con independencia de su edad y estado de salud.

 

Verano es sinónimo de calor en nuestro país. Ante el aumento de las temperaturas es importante recordar unas pautas sencillas, de carácter general, para evitar patologías relacionadas con el calor y disfrutar sin sustos de estos días más largos.

Consejos contra el calor de carácter general

  • Durante los días de mucho calor, es necesario refrescarse cada vez que se sienta la necesidad.
  • Beber agua abundantemente y hacer que niños y ancianos también lo hagan, aunque no tengan sed. Deben mantener su nivel de hidratación.
  • No tomar bebidas alcohólicas.
  • Protegerse de la exposición directa al sol.
  • Evitar los esfuerzos físicos en las horas de más calor.
  • Evitar salidas, actividades o esfuerzos a los que no estemos habituados. Si es inevitable, hacerlo utilizando con sombrillas u otros elementos de protección.
  • Permanecer el mayor tiempo posible en lugares frescos, a la sombra o climatizados.
  • Usar ropa clara, ligera y que deje transpirar.
  • Tener en cuenta que las altas temperaturas afectan especialmente a bebés, niños, ancianos y enfermos crónicos. Hay que prestarles una atención especial.

 

Consejos contra el calor en casa

  • Cerrar las ventanas y cortinas de las fachadas expuestas al sol y abrirlas de noche, facilitando las corrientes de aire.
  • Mantener las medicinas en lugar fresco, el calor puede alterar su composición y efecto.
  • Seguir una dieta ligera, basada sobre todo en frutas y legumbres. Evitar las comidas calientes y copiosas.

 

consejos contra el calor dieta

Es importante seguir una alimentación ligera con muchas frutas y verduras

  • Preparar los batidos y bibberones en el momento de darlos.
  • Usar el aire acondicionado o ventiladores. En caso de no tenerlos, procurar ir a lugares públicos con refrigeración.

 

Consejos contra el calor en la calle

  • Si hay que salir a la calle, evitar hacerlo en horas de calor extremas, desde el mediodía hasta el atardecer. Intentar mantenerse a la sombra, llevar la cabeza protegida, usar ropa ligera de colores claros y llevar una botella de agua para beber frecuentemente.
  • En los desplazamientos por carretera llevar agua abundante y seguir las recomendaciones de las autoridades y agentes del tráfico.
  • No se quedarse ni dejar a nadie en el coche con las ventanas cerradas.
  • En las horas de más calor, evitar las actividades deportivas y disminuir la actividad física tanto como sea posible.

 

Exposición prolongada al sol

    • Evitar la exposición prolongada al sol en las horas centrales del día (de 12 a 17 horas) o quedarse dormido al sol.
    • Proteger adecuadamente la piel, la cabeza y los ojos con ropa, sombreros o gorros y gafas de sol.
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Cuando salgamos de casa hay que protegerse del sol con sombrero y gafas de sol

  • Utilizar productos de protección solar adecuados a la edad, tipo de piel y zona del cuerpo en la que se aplican. Estos protectores deben aplicarse treinta minutos antes de exponerse al sol y renovarse cada dos horas y después de cada baño.
  • Proteger especialmente a los niños y evite que los menores de 3 años estén expuestos al sol y no olvidar que el riesgo de quemaduras se incrementa con la altura.
  • Si se toma medicación, comprobar que ésta no afecta a la sensibilidad a la radiación ultravioleta.

 

Consejos de alimentación

  • Extremar las medidas de higiene, sobre todo el lavado frecuente de manos, así como una correcta limpieza de la cocina.
  • Consumir alimentos que hayan sido tratados o manipulados higiénicamente y, por tanto, que procedan de establecimientos autorizados.
  • No interrumpir la cadena del frío de los alimentos y no consumir aquellos de los que se tengan dudas, especialmente si estado expuestos al sol o altas temperaturas.
  • Especial precaución con los alimentos que contengan huevo. Hay que guardarlos en la nevera, lavar las cáscaras justo antes de su preparación y consumirlos enseguida.
  • Cocinar suficientemente los alimentos para que no queden crudos y consumirlos inmediatamente después de ser cocinados.
  • Evitar el contacto entre los alimentos crudos y los cocinados.
  • Usar exclusivamente agua potable tanto para beber como para lavar o preparar los alimentos.

 

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Es fundamental mantener un buen nivel de hidratación bebiendo líquidos frecuentemente

Consejos contra el calor: resumen

  • Las emisoras de radio y televisión le facilitan información del Instituto Nacional de Meteorología y Protección Civil. Préstales atención.
  • Sigue la información meteorológica y las previsiones de los días más calurosos. No propagues rumores o informaciones exageradas sobre la situación.
  • Si te sientes mal por el calor pide ayuda.
  • Si conoces a personas que viven solas o que están enfermas, informa de su estado en el Centro de Salud y ayúdalas a comer y a beber.

Y recuerda, en caso de emergencia llama a 112, están para ayudarnos.

 


La inmovilidad en enfermos de Alzheimer: riesgos y consejos

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inmovilidad enfermos alzheimer

La inmovilidad en enfermos de Alzheimer es al mismo tiempo una consecuencia de la enfermedad y el origen de diferentes problemas colaterales, que surgen a medida que se prolonga la estancia en la silla o en la cama. La inmovilidad, que surge a raíz de la debilidad muscular, la pérdida de coordinación y las alteraciones en el equilibrio, puede a su vez provocar problemas que afectan a la calidad de vida diaria del paciente. En este artículo explicamos cuáles son los principales riesgos de la inmovilidad en enfermos de Alzheimer y cómo pueden evitarse.

Inmovilidad en enfermos de Alzheimer

Dentro de la problemática general que nos encontramos en el paciente con enfermedad de Alzheimer (EA) y otras demencias en fase avanzada es la inmovilidad que éste sufre debido a la sintomatología que suele aparecer (debilidad muscular, alteraciones del equilibrio en sedestación y bipedestación, falta de coordinación de movimientos, etc.).

Dicha inmovilidad puede conducir a la aparición de una serie de complicaciones colaterales, tanto para el enfermo como para el propio cuidador, llegando no sólo a afectar a su cuidado diario, sino que incluso puede poner en riesgo la salud de ambos. Es por ello que se hace indispensable la puesta en marcha de una serie de medidas de actuación que prevengan dichas complicaciones.

Úlceras por presión

Entre los inconvenientes más graves derivados de la inmovilidad en enfermos de Alzheimer y otros inmovilizados en general nos encontramos las úlceras por presión (UPP). Estas lesiones son zonas localizadas de necrosis que aparecen cuando el tejido está comprimido de forma continuada y/o repetida entre dos planos (prominencias óseas y superficie externa) y que pueden dar lugar a un empeoramiento general del paciente.

Las zonas más frecuentes de aparición de UPP dependen de la posición en la que el paciente permanece durante excesivo tiempo:

  • Decúbito supino: talones, región sacra, zona escapular y cara posterior de hombro y codo.
  • Decúbito lateral: maléolo peroneo, cara externa de rodilla, cadera codo y hombro, así como en la región lateral de la cara.

Por ello que se hace indispensable desarrollar de forma minuciosa un plan específico de cambios posturales al paciente, tanto en sedestación (si es posible) como en el decúbito, combinando la posición supina con la lateral de forma pautada. Asimismo, se aconseja mantener muy bien hidratada la piel.

Rigidez articular

La inmovilidad en enfermos de Alzheimer provoca, por otro lado, la acinesia prolongada, que trae consigo la aparición de rigideces articulares y dolores musculares. Estos se pueden evitar con un correcto programa de intervención física por parte de un fisioterapeuta, que consiste en realizar diariamente movilizaciones articulares y estiramientos de las cadenas musculares, al mismo tiempo que se intenta activar la movilidad activa del paciente.

Otras complicaciones

Por último, es importante comentar que la falta de movilidad en este tipo de pacientes podría originar el desarrollo de insuficiencia respiratoria y/o cardíaca, con lo que se debe acompañar al tratamiento postural y de movilización un adecuado tratamiento de fisioterapia cardíaca y respiratoria que permita drenar las posibles secreciones del árbol traqueo-bronquial (drenaje postural, técnicas de espiración forzada, terapia manual diafragmática).

Francisco Rodríghez Chacón
Fisioterapeuta en CITEA


La higiene en pacientes con demencias

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higiene en personas con demencia

La higiene es imprescindible para el buen mantenimiento de la salud. Paulatinamente, el enfermo se verá incapacitado para realizar por sí mismo, las actividades necesarias para su higiene, además de perder la necesidad y ganas de hacerlo: es más cómodo no ducharse, ha perdido las normas sociales que aconsejan estar aseado y presentable. En el siguiente artículo repasamos pautas y consejos para mantener hábitos de higiene adecuados que además ayuden a mantener la autonomía del paciente.

Higiene personal y postural

Mediante las labores de higiene personal pretendemos eliminar el sudor y los malos olores, además de estimular la circulación sistémica y local. Por otro lado, la higiene postural incluye estimular el tono muscular por el ejercicio activo y pasivo. La higiene también relaja, refresca y mejora el aspecto.
El bañarse o ducharse es una operación demasiado complicadas para quien tiene las facultades disminuidas, por lo que es usual que el enfermo lo rechace, además, se deberá tener en cuenta que muchos pacientes con grandes deterioros motrices, no se moverán de la cama y deberemos de realizarle la higiene por partes.

Ducha o baño de 1 a 3 veces por semana

Es preferible la ducha al baño y como norma general 1 vez a la semana debería de ser suficiente para una persona de estas características, dependiendo de la propia higiene y circunstancias, en caso de poseer un baño de asiento, sería aceptable realizarlo 2 ó 3 veces a la semana ya que es más cómodo.

Higiene en pacientes con demencias y aseo diario

El aseo diario es recomendable en todos los casos y la frecuencia diaria estaría marcada por la posible incontinencia del enfermo.
El baño, ha de realizarse con calma y tiempo, realizando todos los pasos secuencialmente, si en el momento del baño necesita hacer otra cosa más importante, por lo visto anteriormente, no habría problemas en posponer el baño, que sería lo más apropiado.
Tenga la bañera preparada a la temperatura adecuada, sin llenarla demasiado para cuando el paciente entre en el cuarto y no eche ningún tipo de sustancia que la haga resbaladiza, para a continuación ir a buscar al paciente, ayúdelo a desnudarse de manera ordenada y que se introduzca en el baño.
Dígale que se enjabone y posteriormente se aclare, vigilando que lo haga, si no ayúdele con cuidado. Una vez finalizado ayúdelo a salir para que no resbale, acérquele una toalla y pídale que se seque. A continuación, dele prenda a prenda la ropa que deba ponerse, pidiéndole cada vez que le dé una pieza que se la ponga.
Aproveche el baño para vigilar las uñas, cortándolas si es necesario y evite las uñas clavadas en la carne, en la piel mire si existe irritación, enrojecimiento, sobre todo en los puntos de apoyo, dependiendo si permanece mucho tiempo acostado o si permanece mucho tiempo sentado.
En el lavado de la cara prestar especial atención a los ojos: se lavarán sólo con agua y de dentro a fuera para impedir que las secreciones penetren en el lagrimal, utilizando una gasa distinta para cada ojo o un pico de la toalla distinto.

Higiene bucal

Una buena higiene bucal comprende la estimulación diaria de las encías mediante el cepillado mecánico de los dientes y el enjuagado de la boca después de cada comida y antes de acostarse. Si el procedimiento de cepillado no se puede llevar a cabo, se recomienda enjuagar la boca vigorosamente después de cada comida.
En cuanto al cuidado de las dentaduras postizas, para proceder a su limpieza, se retirará la dentadura suavemente con ayuda de una gasa para a continuación limpiar con el cepillo y dentífrico, aclarándolo bien y si es el caso volver a ponérsela al paciente humedeciéndola previamente, ya que así será más fácil.
Si no se va a colocar, se introduce en un recipiente con agua o en alguna preparación comercial.
En el paciente encamado por cualquier otra enfermedad, la boca necesita un cuidado más frecuente y meticuloso, para ello se colocará al paciente lateralmente con la cabeza hacia abajo, a fin de evitar que el contenido de las vías digestivas pase a las vías respiratorias (aspiración), colocando una palangana debajo de la barbilla. Mojar un algodón prensado en la bola (torunda) montado en unas pinzas o paleta, en agua o solución antiséptica oral (Oraldine) y limpiar encías, paladar, lengua e interior de las mejillas.

Higiene de los ojos

Con respecto a los ojos, las secreciones secas de las pestañas tienen que ablandarse y limpiarse: normalmente con una gasa mojada en agua o suero fisiológico, limpiando desde dentro a fuera para evitar que se obstruya el lagrimal.

Lavado de cabeza

Para el lavado de la cabeza en el paciente de fases iniciales y moderadas aprovechar la ducha o el baño para realizarla, en fases avanzadas dependiendo del estado del paciente se utilizaran distintas técnicas.
Si es mujer y ha tenido la costumbre de maquillarse, ponerle un poco de polvo o pintarle con el lápiz de labios después de lavarle tanto la cara como el cabello, ya que pueden hacer mucho por su moral.

Cómo actuar ante distintas situaciones

El paciente se niega al aseo

Intentar averiguar la causa de tal negación, (miedo ante su falta de seguridad para la higiene, olvido de los hábitos higiénicos, etc.) e intentar poner solución sin discusión ni imponer el acto a la fuerza.
Procuraremos las máximas facilidades para su ejecución, incrementando las medidas de seguridad, con tranquilidad, evitando ruidos y prisas, consiguiendo intimidad y comodidad y como hemos dicho con otras actividades, haciendo de la higiene un acto rutinario: misma hora, mismos utensilios y haciendo un rito su realización.
Debemos de realizar comentarios positivos a cerca de lo bien que se le ve cuando está limpio y aseado, decirle el gusto que da cuando huele bien y mostrarse particularmente afectivo cuando está limpio y aseado. Por el contrario, intentar abstenerse de hacer comentarios cuando no se asea.
Si el problema es que el enfermo ha olvidado sus hábitos higiénicos o las maniobras para el aseo, deben de recordarse cada vez, pudiendo intentar el que las repita por imitación o haciendo que el cuidador inicie estas para que sea el paciente el que las termine.

El paciente necesita ayuda

Cuando comiencen necesitarse ayudas, hay que intentar que el acto de la higiene sea lo más parecido al que se hacía cuando no se daba esta circunstancia.
Por tanto, debemos procurar que continúe con el baño o la ducha todo el tiempo que sea posible, desplazándolo para ello al cuarto de baño, (si es preciso utilizar silla de ruedas o grúa doméstica), procurando que las pautas de aseo sigan la misma rutina, diciéndole antes de cada acción lo que se va a realizar y nunca ejecutar sin avisar, así como dejarle solo.
Intentaremos que participe, aunque sea en cosas mínimas como lavarse las manos, echarse agua por la cara, etc.
A veces existe un gran pudor y el enfermo se niega a dejarse lavar por otras personas, sobre todo si son de distinto sexo, aunque sean familiares; en este caso se recurrirá a colocar una cortina de baño o una sábana amplia sobre su cuerpo y se realizará la higiene por debajo de ella.
El paciente necesita que lo aseen

En fases avanzadas y/o muy avanzadas el aseo deberá llevarse a cabo íntegramente por otra persona, siendo conveniente que se tomen medidas como: considerar que el aseo debe seguir teniendo las mismas características que hemos dicho anteriormente, preparar todo el material necesario y situarlo cerca del paciente, para que una vez iniciado no tenga que dejar al paciente y pueda estar siempre en contacto con él, seguir un orden descendente(cabeza, cara, brazos, tronco, zona genital y ano y piernas), poniendo especial cuidado en zonas como los ojos, nariz, orejas, axilas, zonas submamarias, ombligo y zonas interdigitales.
Si el paciente puede colaborar, aunque sea mínimamente, lo animaremos a que participe y por lo menos realice su higiene genital y si no es posible realizarle esta de arriba hacia abajo. Dar un masaje de crema hidratante y perfumar con colonia si el paciente estaba acostumbrado. Además, periódicamente se tendrá que tener una higiene de uñas de pies y manos.


Juan Luis García Lázaro

Terapeuta Ocupacional en CITEA


Mantener la autonomía de la persona con demencia en el domicilio

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Uno de los efectos más evidentes de la demencia a nivel físico y cognitivo es la progresiva pérdida de la autonomía de la persona enferma. Para combatirla existen diversas estratégicas y técnicas que ayudan a mantener el máximo tiempo posible la independencia, ralentizando así los efectos de la enfermedad.

Mantener la autonomía de la persona con demencia debe ser uno de los objetivos de su tratamiento cada día. A partir del inicio de la enfermedad, la persona con demencia irá abandonando progresivamente las actividades que antes realizaba e irá perdiendo la capacidad para desenvolverse en su entorno de manera satisfactoria. Para facilitar la adaptación y el manejo de la nueva situación que provocará el desarrollo de la enfermedad, es importante que la persona realice en el domicilio el máximo de actividades posible, ya que, cuando realizamos tareas tan sencillas como comer, estamos, al mismo tiempo, estimulando otros aspectos muy importantes como las capacidades sensoriales, perceptivas, cognitivas y motrices.
La estimulación por parte del cuidador debe realizarse a través de las actividades cotidianas en el domicilio. Hay que tener en cuenta que no se beneficia a la persona realizando tareas que puede hacer, ni ayudándole si no es necesario. El cuidador deberá ir adaptando su ayuda a las capacidades del enfermo, por lo tanto, debe evitar las actitudes sobreprotectoras que refuercen la dependencia de la persona y dejar que continúe realizando las actividades que todavía sabe realizar. Si la persona comete un error no se le debe dar importancia y reforzar positivamente las cosas que hace bien.

Mantener la autonomía de la persona con demencia a través de la rutina

El establecer una rutina diaria y planificar las actividades es de vital importancia. Esto le ayudará al enfermo a mantener unos hábitos diarios, reducir su desorientación, además de contribuir a mejorar su autoestima y calidad de vida.
En los estadios iniciales de la enfermedad es recomendable fomentar la autonomía en las actividades de autocuidado (aseo personal), ocio (baile, ir al cine, ejercicio físico) y productivas (tareas del hogar.), en las que la persona se sienta útil y teniendo en cuenta los gustos y costumbres de la persona.
Algunos ejemplos de estimulación en el domicilio son los siguientes:

  • Tareas domésticas como hacer la cama, cocinar acompañado de otra persona, poner y quitar la mesa, etc.
  • Colaborar en la elección de la ropa, ordenar el armario y simplificar la organización del mismo.
  • Simplificar las secuencias de las actividades básicas (baño, vestido y aseo personal). Todas se descomponen en otras más fáciles, que puede que hagan sin ayuda. Se debe repetir instrucciones en cada paso.
  • Realizar actividades de ocio que le motive (oír música, bailar, pasear, pintar, etc.).

En definitiva, se trata de mantener la autonomía de la persona el mayor tiempo posible, trabajando las capacidades que aún mantiene, fortaleciendo la conexión con su entorno y creando una rutina diaria que le estimule y le sea gratificante.


Mónica Guzmán Palomares

Terapeuta Ocupacional en CITEA


Mi abuela tiene Alzheimer: cómo viven los nietos la enfermedad

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abuela tiene alzheimer

“Mi abuela tiene Alzheimer” o “Mi abuelo tiene Alzheimer” es una realidad a la que se enfrentan muchas personas cada día. Los abuelos han sido siempre piezas fundamentales en las redes familiares, pero su importancia ha ido creciendo en las últimas décadas: el cuidado de los nietos es imprescindible para la conciliación en muchas familias, también resultan clave para mantener las familias unidas. Por eso, la aparición de la enfermedad de Alzheimer supone una gran conmoción emocional en toda la familia. En este artículo analizamos la manera en que los nietos se enfrentan a esta realidad y cómo podemos ayudarles a disminuir su impacto emocional.

En la actualidad, el fuerte vínculo existente entre abuelos y nietos es un hecho innegable. Este vínculo se ve favorecido principalmente por el hecho de que sean los abuelos los cuidadores de sus nietos en las etapas más tempranas de la vida. No obstante, es aceptado socialmente ocultar las enfermedades a los menores, también cuando un abuelo o una abuela tiene Alzheimer. Como consecuencia no se les hace partícipes de las situaciones derivadas que acontecen durante una enfermedad como la demencia tipo Alzheimer.

Participar y no excluir

En las demencias existe un duelo paralelo a la enfermedad. Se trata del duelo por las capacidades que va perdiendo el abuelo conforme va avanzando la enfermedad. Los niños son conscientes de estas pérdidas, por lo que es necesario que se les explique y no se les excluya de los acontecimientos. De esta manera podrán aceptar mejor la enfermedad. Así pues, participar en el cuidado de su abuelo les va a permitir afrontar la situación de manera más positiva.
Por su parte, la demencia es una enfermedad de gran impacto emocional y que da lugar a una serie de cambios en la estructura familiar. Un cambio en la relación entre los abuelos con demencia y sus nietos es lo que se conoce como “inversión de roles” y que hace mención a los cambios evolutivos del intercambio de ayudas entre abuelos y nietos. Mientras que en los comienzos de esta relación son los abuelos los que proporcionan recursos y ayuda a sus nietos, en una etapa posterior, la relación de ayuda se invierte.
Por otro lado, a pesar de que la gran mayoría de bibliografía existente sobre el impacto que supone tener un familiar con demencia se centra en el cuidador principal, existen ciertas investigaciones para conocer el impacto que supone en el menor la enfermedad de su abuelo. Entre los aspectos positivos se destaca el aumento del vínculo afectivo con los padres y el fomento del uso del humor entre los integrantes de la familia. Por su parte, también existen consecuencias negativas. Como la percepción de menor cercanía con el abuelo, la disminución de tiempo para la resolución de conflictos familiares y el hecho de que la mayoría de conversaciones familiares están relacionadas con la persona enferma.

Cuidando sus emociones

En relación a las emociones que acompañan al menor, las más destacadas son la satisfacción, el sentimiento de pérdida y la culpabilidad. Por otro lado, los maestros no suelen conocer la situación familiar que viven sus alumnos. Este hecho puede dificultar la comprensión de ciertas actitudes del menor en su entorno escolar.
Concluyendo, a los nietos se les debe hacer partícipes de la enfermedad cuando el abuelo o la abuela tiene Alzheimer. Así los ayudamos a aceptar de manera más positiva la inversión de roles que se produce en el seno familiar. Normalizar la enfermedad entre todos los integrantes de la familia puede ayudar a disminuir el gran impacto emocional que supone tener un familiar con demencia.

Alba Sánchez Moya.

Psicóloga. Especialista en Neuropsicología en CITEA.


La comunicación con el enfermo de Alzheimer y otras demencias

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comunicación con enferma de Alzheimer

La comunicación con el enfermo de Alzheimer u otras demencias puede ser compleja a medida que la enfermedad avanza. Esto se debe a que estas personas experimentan alteraciones cognitivas y del comportamiento que afectan a su capacidad para comunicarse y establecer relaciones sociales de calidad. En este post exponemos algunas prácticas y consejos de utilidad para facilitar la comunicación del cuidador con el enfermo y del enfermo con su entorno.

Cada persona es única, por ello, la manera de manejar sus síntomas, así como la forma de acercarnos a ellos no es universal. Sin embargo, existen una serie de medidas para establecer una buena relación o comunicación con el enfermo que nos pueden servir de ayuda para gestionar ciertas situaciones. A continuación se describe buena parte de ellas:

Acercamiento:

  • Acercarnos poco a poco al enfermo, llamándole por su nombre o presentándonos nosotros, sin que sea de manera brusca para que no lo reciba de forma negativa, se sorprenda o asuste.
  • Establecer contacto visual, colocarnos a la altura de sus ojos. Si la persona no nos mira podemos girar suavemente su cabeza para intercambiar las miradas.
  • Utilizar el contacto físico al acercarnos para dar mayor seguridad y confianza.
  • Explicar qué vamos a hacer en cada momento.

 

La comunicación verbal con el enfermo de Alzheimer u otra demencia:

  • Tendremos que fijarnos en cómo nos habla el enfermo, si cada vez emplea frases más cortas y palabras más sencillas. Así es como nos tendremos que comunicar con él.
  • Entablar conversaciones sobre temas que sean del agrado del enfermo para que se anime a hablar.
  • Dar instrucciones simples. Podemos desglosar una orden en varias más sencillas.
  • Repetir las cosas las veces que sea necesario para que lo comprenda y para recordárselo.
  • Dar tiempo para que contesten. A la hora de procesar la información su cerebro actúa más lentamente por lo que tendremos que esperar un tiempo prudente hasta que nos responda.
  • Vocalizar correctamente, hablar de forma clara y lenta.
  • Utilizar un tono de voz agradable, tranquilo y con muestras de cariño.
  • Reforzar positivamente cuando realice bien una tarea o responda adecuadamente.

 

La comunicación no verbal con el enfermo de Alzheimer u otra demencia:

  • Acompañar nuestras conversaciones con gestos sencillos.
  • Saber escuchar y mostrar asentimiento cuando nos estén hablando.
  • Fijarnos en el lenguaje corporal para ver qué está ocurriendo. Por ejemplo, si el enfermo está intranquilo, abriendo las puertas y llevándose la mano a la zona baja de la tripa puede que tenga ganas de ir al baño.
  • Demostrar cariño cogiéndole de la mano, acariciándole la cara, la espalda o dándole un beso.
  • Ser receptivos ante las muestras de cariño del enfermo.
  • Ser expresivos a la hora de comunicarnos para así transmitir mejor emociones como alegría o sorpresa.

 

En resumen, es importante establecer y mantener una comunicación adecuada con personas con demencia. Para tal fin, nos podemos servir de ciertas pautas generales de actuación. Sin embargo, el trato tiene que ser lo más personalizado posible, indagando, conociendo y respetando los gustos y costumbres de la persona enferma.

 

Alba Sánchez Moya

Psicóloga. Especialista en Neuropsicología en CITEA.


Curso: Afectaciones físicas en las demencias. Valoración y objetivos de tratamiento

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Las afectaciones físicas en demencias son el tema central de este curso, donde ponemos de manifiesto la importancia de la valoración del paciente en el tratamiento de su deterioro funcional físico. Nuestro fisioterapeuta Francisco Rodríguez Chacón está a cargo de esta formación gratuita dirigida a profesionales relacionados con el área de demencias


Las afectaciones físicas en Alzheimer y otras demencias

La enfermedad de Alzheimer (EA) y el resto de demencias constituyen unas de las principales causas de discapacidad y dependencia entre las personas mayores en todo el mundo. Los signos y síntomas relacionados con ella afectan a cada persona de manera diferente, dependiendo del impacto de la enfermedad y de la personalidad del sujeto antes de empezar a padecerla. Se caracteriza fundamentalmente por un deterioro en la función cognitiva que, dependiendo en la fase de la enfermedad en que se encuentre el paciente, afectará en mayor o menor grado a su autonomía e independencia funcional. Sin embargo, junto a dicho deterioro pueden estar presentes una serie de alteraciones del sistema músculo-esquelético que suelen contribuir a aumentar la dependencia de los enfermos, e incluso a potenciar la intensidad del cuadro clínico cognitivo.

Curso sobre valoración y objetivos de la Fisioterapia en Alzheimer y otras demencias

Así pues, dentro del abordaje terapéutico global, se hace indispensable un adecuado plan de actuación de Fisioterapia hacia las alteraciones de las capacidades físicas que pudiesen aparecer en el desarrollo de la enfermedad, ya que tal actuación no sólo contribuye al aumento de la autonomía del paciente, sino que puede servir de refuerzo al resto de terapias recibidas por parte del equipo multidisciplinar. Para la correcta aplicación del tratamiento de Fisioterapia es imprescindible realizar previamente una valoración de fisioterapia completa que evalúe los posibles signos y síntomas físicos presentes, para así poder fijarnos objetivos a medio/largo plazo y que nos permita diseñar un plan de prevención y tratamiento en base a dichos objetivos. En el presente curso nos aproximaremos a diversos tests y escalas existentes para realizar tales valoraciones y desarrollaremos los objetivos de tratamiento más frecuentemente fijados en el tratamiento de Fisioterapia para la EA y demás demencias.

El curso está orientado a profesionales de la dependencia: fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, enfermeros, psicólogos. Será impartido por Francisco Rodríguez Chacón, Fisioterapeuta en CITEA – Nº Colegiado: 476.

CÓMO ASISTIR


El curso de Afectaciones físicas en las demencias se desarrolla en una sola tarde y es de asistencia gratuita, con plazas limitadas hasta agotar el cupo. Si quieres acudir a la próxima edición sólo tienes que solicitarlo dejando tus datos en el siguiente formulario, por correo electrónico en info@citeasevilla.es o llamando al teléfono: 954 45 78 86.

 


Úlceras por presión: qué son y como prevenirlas

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Las úlceras por presión son una lesiones de la piel muy habituales entre las personas que deben permanecer en cama mucho tiempo o que usan silla de ruedas. En este artículo te explicamos las clases de úlceras por presión que hay y cómo pueden prevenirse.

Qué son las úlceras por presión

Las úlceras por presión (UPP) son lesiones de origen isquémico, localizadas en la piel y tejidos adyacentes con pérdida de sustancia cutánea producida por presión continuada o fricción entre dos planos duros (generalmente el plano óseo y otro externo al paciente). Su principal causa es la presión mantenida y prolongada en el tiempo, provocando un colapso vascular capilar del área afectada. Si se restablece la circulación normal, se propicia una mayor afluencia de sangre a la zona, que se manifiesta por un enrojecimiento de la piel (hiperemia reactiva), pero si la anoxia (falta de oxigeno en las células) continúa, se produce la necrosis tisular y como consecuencia la UPP. Es conveniente recalcar que esta hiperemia es reversible.

ulceras por presion

Zonas de riesgo en decúbito (posición tumbada)

Los factores tiempo y presión son inversamente proporcionales, es decir, niveles relativamente bajos de presión mantenidos durante un tiempo prolongado, pueden dañar los tejidos.
Además existen factores locales y generales que ayudan al desarrollo de estas lesiones y otros externos, como son las fuerzas mecánicas, tanto de fricción (roces con sabanas o superficies rugosas), como de cizallamiento (movimientos y arrastres), así como la humedad (exceso de exudado y/o incontinencia) ya que la maceración produce un deterioro de la piel disminuyendo la resistencia y favoreciendo su erosión y ulceración. Por tanto se puede decir que las UPP son de etología multifactorial.

Tipos de úlcera por presión

Las UPP se clasifican según el grado de afectación de los tejidos:

  • Estadio 1: Eritema cutáneo que no palidece al presionar. Pieles oscuras: tonos rojos, azules o morados. En comparación con un área adyacente u opuesta no sometida a presión puede incluir cambios en temperatura, consistencia y sensibilidad
  • Estadio 2: Pérdida del grosor de la piel que afecta a la epidermis, dermis o ambas. Úlcera superficial que presenta aspecto de abrasión, ampolla o cráter superficial.
  • Estadio 3: Pérdida total del grosor de la piel, que implica lesión o necrosis del tejido subcutáneo, que puede extenderse hacia abajo pero no a la fascia subyacente.
  • Estadio 4: Pérdida total del grosor de la piel, que implica destrucción extensa, necrosis del tejido o lesión en músculo, hueso o estructuras de sostén (tendones, capsulas articulares). En este estadio como en el 3 pueden aparecer lesiones con cavernas, tunelizaciones o trayectos sinuosos.

 

ulceras por presion silla de ruedas

Zonas de riesgo en silla de ruedas

Cómo prevenir úlceras por presión

Lo mejor para prevenir las úlceras por presión es: movilización, cambios posturales, nutrición e higiene, uso de dispositivos de descarga como almohadillas, espumas, taloneras, coderas, colchones especiales de aire o agua y cuidados de la piel con tratamientos tópicos (humectantes e hidratantes). El tratamiento se basa en medidas locales y generales. Se deben realizar cambios posturales sistemáticos cada 2 – 3 horas en encamados y cada 1 -2 horas en silla ruedas, y la dieta debe ser rica en calorías y aminoácidos con suplementos vitamínicos (vit C+ Zinc).
Las medidas locales dependerán de la gravedad o estado de la úlcera. En el caso de que las úlceras sean importantes o en caso de infección se requerirá asistencia médica y enfermera para realizar las curas y los desbridamientos.

Juan Luis García Lázaro
Enfermero de CITEA


Fisioterapia para enfermos de Alzheimer: claves para estar mejor

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fisioterapia para enfermos de alzheimer

La fisioterapia para enfermos de Alzheimer y otras demencias se ha convertido en una de las herramientas clave en los tratamientos de este tipo de pacientes. Sus resultados más visibles son a nivel físico, pues contribuye a preservar su autonomía personal y su autoestima. Pero además la fisioterapia para enfermos de Alzheimer proporciona muchos otros beneficios. Su papel ya es imprescindible en un abordaje integral del tratamiento de estas enfermedades. En este artículo te explicamos por qué.

Importancia de la fisioterapia para enfermos de Alzheimer y otras demencias

La enfermedad de Alzheimer (EA) y todas las demencias en general constituyen una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre las personas mayores. Generalmente de naturaleza crónica o progresiva, se caracterizan por el deterioro de la función cognitiva más allá de lo que podría considerarse una consecuencia del envejecimiento normal. Afectan a la memoria, el pensamiento, la orientación, la comprensión, el cálculo, la capacidad de aprendizaje, el lenguaje y el juicio. Dicho deterioro, en multitud de casos, suele ir acompañado de alteraciones en el sistema músculo-esquelético, que contribuyen a disminuir de forma considerable la autonomía de los pacientes afectados. Además, conducen a complicaciones asociadas como el aumento del riesgo a sufrir fracturas por caídas. Dentro de tales alteraciones, las más comunes suelen ser cambios en el tono muscular, en la postura y en la marcha, rigidez articular y disminución de la flexibilidad muscular, lentitud y falta de coordinación de movimientos, además de dolor y deformidad en las articulaciones. La fisioterapia para enfermos de Alzheimer y otras demencias es una herramienta indispensable para combatir este deterioro, manteniendo la autonomía del paciente en la medida de sus posibilidades.

Objetivos de la fisioterapia para enfermos de Alzheimer y otras demencias

El plan de prevención e intervención fisioterapéutica conlleva una evaluación continua de las capacidades físicas de los pacientes mediante una serie de tests y pruebas físicas que se llevarán a cabo tanto en la valoración inicial al abordaje terapéutico como durante las distintas fases de la enfermedad, para así poder marcarnos unos objetivos y desarrollar un programa de actuación desde el ámbito de la fisioterapia.

A modo general, podemos destacar los siguientes objetivos:

  • Conservar las aptitudes motrices
  • Estimular la memoria a través del movimiento
  • Promover el trabajo en equipo y la sociabilidad a través de la actividad física
  • Mejorar la autoestima a través del ejercicio físico
  • Mejorar o mantener la propiocepción y la lateralidad cruzada
  • Mejorar o mantener la coordinación óculo-manual
  • Mejorar o mantener la motricidad fina. Mantener o mejorar el equilibrio en sedestación y bipedestación (mantenerse en posición sentada o de pie)
  • Mantener o mejorar el patrón general de la marcha. Reducir el riesgo a sufrir caídas.

Programas y tratamientos para Alzheimer y demencias que incluyen Fisioterapia

En CITEA Sevilla incluimos planes de prevención e intervención fisioterapéutica en nuestros programas de tratamiento y asistencia a personas con Alzheimer y otras demencias, como son:

Si quieres más información sobre la fisioterapia para enfermos de Alzheimer y otras demencias, no dudes en consultarnos por correo electrónico en info@citeasevilla.es o llamando al teléfono: 954 45 78 86. También puedes plantear tus dudas a través de nuestra página de Facebook o Twitter. Estaremos encantados de atenderte.

Francisco Rodríguez Chacón
Fisioterapeuta en CITEA


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