FORMACIÓN PARA CUIDADORES

El sentimiento de culpa ante el autocuidado

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culpa

Hablamos de los frecuentes momentos en los que la cuidadora o cuidador se siente culpable mientras está cuidando a su familiar con Alzheimer u otra demencia

No es raro pensar que podemos sentirnos culpables cuando disfrutamos o descansamos mientras otras personas que nos importan, nuestro familiar con demencia, están en un mal momento. Forma parte de la empatía y la sensibilidad ante el conocimiento y la conciencia de problemas que puedan tener personas queridas y allegadas.

Sin embargo, cuando nos vemos en el papel del cuidador, el hecho de apreciar el sentimiento de culpa ante el autocuidado, sentirnos culpables por tener momentos de ocio y dispersión tiene una repercusión que va más allá del malestar producido por la empatía ante la situación.

El rol desempeñado por el cuidador o cuidadora conlleva una vivencia de estrés y sobrecarga importante, donde la persona debe compaginar otras obligaciones con la tarea de cuidar de nuestro familiar. En muchas ocasiones se reduce el tiempo dedicado a otras ocupaciones, aunque es frecuente que directamente se supriman de nuestro día a día: un trabajo, una afición o incluso una relación de pareja. Por lo que el rol de cuidador toma protagonismo respecto a otras ocupaciones previas.

Es por ello por lo que el autocuidado toma un lugar fundamental en toda esta situación. Hacernos cargo de una labor como es la de cuidar a una persona con deterioro cognitivo o demencia y donde hay una cierta dependencia, implica experimentar estrés en mayor o menor medida. Si a ello añadimos que la tarea de cuidado es prolongada en el tiempo, dicha sobrecarga se irá acumulando e irá aumentando. Por tanto, este malestar puede conllevar a sufrir síntomas de ansiedad y/o depresión, o incluso sufrir problemas físicos. Son síntomas derivados de dicha sobrecarga o que surgen por no atender adecuadamente a los problemas de salud que se tengan. Normalmente se prioriza la atención al familiar afectado a la salud propia.

Es necesario atender a las propias necesidades, sean de salud, emocionales o sociales, entre otras. Pueden requerir mayor o menor dedicación y tiempo, pero todas son importantes. Pasar tiempo con familiares y amigos, disfrutar de un café en compañía, dar un paseo, es fundamental para compensar dicha sobrecarga. Para poder dedicar tiempo al ocio u a otras labores puede ser necesaria la ayuda externa; delegar en otras personas, familiares o profesionales, para que dediquen tiempo al cuidado en nuestro lugar y nos permita atender a otros aspectos de nuestra vida.

Sin embargo, pueden encontrarse dificultades para poder disfrutar y desconectar momentáneamente, o no sentirnos capaces de delegar y poder desconectar de la tarea de cuidado. En estos casos, el apoyo psicológico puede ayudarnos a reorganizar ideas, identificar culpas y reconocer mejor las necesidades propias. Así podremos organizar mejor nuestras prioridades y sentirnos mejor con nosotras mismos.

María José Sumariva López, neuropsicóloga en CITEA

Terapia de familia
Terapia individual
Grupo de ayuda mutua de cuidadores


Un duelo anticipado en las personas que cuidan a un familiar con demencia

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duelo anticipado

Un duelo anticipado invisible para todos

Los cuidadores son personas casi invisibles para el sistema de salud, y casi invisibles para muchos de los familiares, son personas que casi en silencio y sin saberlo, están tramitando un desconocido duelo por el fallecimiento del familiar con demencia que aún no ha fallecido.

El duelo implica tener que hacer una adaptación emocional ante algo que se pierde. Lo que se va perdiendo en este contexto poco a poco son muchísimas cuestiones complejas, como la relación que antes se mantenía con el familiar enfermo, se pierde personalidad, su forma de ser y es el cuidador quien lo va viendo de cerca. El duelo también se va haciendo ante la pérdida de la memoria, los recuerdos comunes se van perdiendo. Los duelos son tan invisibles como profundos, numerosos cambios difíciles que se van dando en la relación entre el cuidador y su familiar enfermo.

La enfermedad es difícil de aceptar, hay familiares que no la asumen, que la niegan, o que son resistentes y se desentienden, que no creen el diagnóstico. Por ello es difícil organizar el sistema de cuidados, porque no se sabe realmente qué es la demencia o qué se debe hacer, qué se necesita o dónde, son todos ellos una multitud de inconvenientes que surgen y que no tienen respuesta inmediata. Todas estas cuestiones son hasta más fáciles de encarar que este duelo anticipado.

Ante tan amplias necesidades de cuidado, en el cuidador surge «la culpa»: estaré siendo suficiente?… lo estoy haciendo bien?… no puedo atender mis propias necesidades porque mi familiar enfermo está peor que yo… no me puedo permitir tomarme un respiro…

Son complejos de tramitar tantos sentimientos que emergen ante esta situación tan difícil del cuidado. A menudo también surgen sentimientos contradictorios verdad? deseos de cuidar lo mejor posible y deseos de desaparecer. La comunicación con el familiar se va deteriorando, la relación se va quedando muda.

Por todo esto duelar es inevitable, pero mejor hacerlo acompañado no? Para ello en CITEA apoyamos con terapia individual específica para el duelo, con terapia de familia y con grupo de ayuda mutua para cuidadores. Para ayudar lo mejor que podamos.


Fisioterapia para enfermos de Alzheimer: claves para estar mejor

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fisioterapia para enfermos de alzheimer

La fisioterapia para enfermos de Alzheimer y otras demencias se ha convertido en una de las herramientas clave en los tratamientos de este tipo de pacientes. Sus resultados más visibles son a nivel físico, pues contribuye a preservar su autonomía personal y su autoestima. Pero además la fisioterapia para enfermos de Alzheimer proporciona muchos otros beneficios. Su papel ya es imprescindible en un abordaje integral del tratamiento de estas enfermedades. En este artículo te explicamos por qué.

Importancia de la fisioterapia para enfermos de Alzheimer y otras demencias

La enfermedad de Alzheimer (EA) y todas las demencias en general constituyen una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre las personas mayores. Generalmente de naturaleza crónica o progresiva, se caracterizan por el deterioro de la función cognitiva más allá de lo que podría considerarse una consecuencia del envejecimiento normal. Afectan a la memoria, el pensamiento, la orientación, la comprensión, el cálculo, la capacidad de aprendizaje, el lenguaje y el juicio. Dicho deterioro, en multitud de casos, suele ir acompañado de alteraciones en el sistema músculo-esquelético, que contribuyen a disminuir de forma considerable la autonomía de los pacientes afectados. Además, conducen a complicaciones asociadas como el aumento del riesgo a sufrir fracturas por caídas. Dentro de tales alteraciones, las más comunes suelen ser cambios en el tono muscular, en la postura y en la marcha, rigidez articular y disminución de la flexibilidad muscular, lentitud y falta de coordinación de movimientos, además de dolor y deformidad en las articulaciones. La fisioterapia para enfermos de Alzheimer y otras demencias es una herramienta indispensable para combatir este deterioro, manteniendo la autonomía del paciente en la medida de sus posibilidades.

Objetivos de la fisioterapia para enfermos de Alzheimer y otras demencias

El plan de prevención e intervención fisioterapéutica conlleva una evaluación continua de las capacidades físicas de los pacientes mediante una serie de tests y pruebas físicas que se llevarán a cabo tanto en la valoración inicial al abordaje terapéutico como durante las distintas fases de la enfermedad, para así poder marcarnos unos objetivos y desarrollar un programa de actuación desde el ámbito de la fisioterapia.

A modo general, podemos destacar los siguientes objetivos:

  • Conservar las aptitudes motrices
  • Estimular la memoria a través del movimiento
  • Promover el trabajo en equipo y la sociabilidad a través de la actividad física
  • Mejorar la autoestima a través del ejercicio físico
  • Mejorar o mantener la propiocepción y la lateralidad cruzada
  • Mejorar o mantener la coordinación óculo-manual
  • Mejorar o mantener la motricidad fina. Mantener o mejorar el equilibrio en sedestación y bipedestación (mantenerse en posición sentada o de pie)
  • Mantener o mejorar el patrón general de la marcha. Reducir el riesgo a sufrir caídas.

Programas y tratamientos para Alzheimer y demencias que incluyen Fisioterapia

En CITEA Sevilla incluimos planes de prevención e intervención fisioterapéutica en nuestros programas de tratamiento y asistencia a personas con Alzheimer y otras demencias, como son:

  • Programa de rehabilitación fisioterápica tiene lugar en en nuestro centro
  • Programa de rehabilitación fisioterápica en el domicilio: para aquellos que no pueden acudir al centro o no desean hacerlo
  • Fisioterapia en centro de día CITEA, unidad de día especializada: En nuestro Centro de día especializado en demencias

Si quieres más información sobre la fisioterapia para enfermos de Alzheimer y otras demencias, no dudes en consultarnos por correo electrónico en info@citeasevilla.es o llamando al teléfono: 954 45 78 86. También puedes plantear tus dudas a través de nuestra página de Facebook. Estaremos encantados de atenderte.

Francisco Rodríguez Chacón
Fisioterapeuta en CITEA


La inmovilidad en enfermos de Alzheimer: riesgos y consejos

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inmovilidad enfermos alzheimer

La inmovilidad en enfermos de Alzheimer es al mismo tiempo una consecuencia de la enfermedad y el origen de diferentes problemas colaterales, que surgen a medida que se prolonga la estancia en la silla o en la cama. La inmovilidad, que surge a raíz de la debilidad muscular, la pérdida de coordinación y las alteraciones en el equilibrio, puede a su vez provocar problemas que afectan a la calidad de vida diaria del paciente. En este artículo explicamos cuáles son los principales riesgos de la inmovilidad en enfermos de Alzheimer y cómo pueden evitarse.

Inmovilidad en enfermos de Alzheimer

Dentro de la problemática general que nos encontramos en el paciente con enfermedad de Alzheimer (EA) y otras demencias en fase avanzada es la inmovilidad que éste sufre debido a la sintomatología que suele aparecer (debilidad muscular, alteraciones del equilibrio en sedestación y bipedestación, falta de coordinación de movimientos, etc.).

Dicha inmovilidad puede conducir a la aparición de una serie de complicaciones colaterales, tanto para el enfermo como para el propio cuidador, llegando no sólo a afectar a su cuidado diario, sino que incluso puede poner en riesgo la salud de ambos. Es por ello que se hace indispensable la puesta en marcha de una serie de medidas de actuación que prevengan dichas complicaciones.

Úlceras por presión

Entre los inconvenientes más graves derivados de la inmovilidad en enfermos de Alzheimer y otros inmovilizados en general nos encontramos las úlceras por presión (UPP). Estas lesiones son zonas localizadas de necrosis que aparecen cuando el tejido está comprimido de forma continuada y/o repetida entre dos planos (prominencias óseas y superficie externa) y que pueden dar lugar a un empeoramiento general del paciente.

Las zonas más frecuentes de aparición de UPP dependen de la posición en la que el paciente permanece durante excesivo tiempo:

  • Decúbito supino: talones, región sacra, zona escapular y cara posterior de hombro y codo.
  • Decúbito lateral: maléolo peroneo, cara externa de rodilla, cadera codo y hombro, así como en la región lateral de la cara.

Por ello que se hace indispensable desarrollar de forma minuciosa un plan específico de cambios posturales al paciente, tanto en sedestación (si es posible) como en el decúbito, combinando la posición supina con la lateral de forma pautada. Asimismo, se aconseja mantener muy bien hidratada la piel.

Rigidez articular

La inmovilidad en enfermos de Alzheimer provoca, por otro lado, la acinesia prolongada, que trae consigo la aparición de rigideces articulares y dolores musculares. Estos se pueden evitar con un correcto programa de intervención física por parte de un fisioterapeuta, que consiste en realizar diariamente movilizaciones articulares y estiramientos de las cadenas musculares, al mismo tiempo que se intenta activar la movilidad activa del paciente.

Otras complicaciones

Por último, es importante comentar que la falta de movilidad en este tipo de pacientes podría originar el desarrollo de insuficiencia respiratoria y/o cardíaca, con lo que se debe acompañar al tratamiento postural y de movilización un adecuado tratamiento de fisioterapia cardíaca y respiratoria que permita drenar las posibles secreciones del árbol traqueo-bronquial (drenaje postural, técnicas de espiración forzada, terapia manual diafragmática).

Francisco Rodríguez Chacón
Fisioterapeuta en CITEA


Grupo de ayuda mutua de CITEA para cuidadores, retoma sus encuentros

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grupo cuidadores

El grupo de ayuda mutua es un espacio donde poder compartir las preocupaciones, donde poder resolver las dudas, donde poder mostrar lo que se siente sin temor, para disminuir con todo ello nuestra sobrecarga natural.

La dureza del cuidado, las dificultades para comprender lo que le sucede al familiar afectado, mezclado con los propios sentimientos a veces incomprensibles y contradictorios hace una mezcla en muchísimas ocasiones difícil de sostener, y por ello se reúne el grupo de ayuda mutua de CITEA, para poder sostener emocionalmente la situación lo mejor posible, estando acompañado.

El grupo de ayuda mutua de CITEA para cuidadores retoma sus encuentros los lunes a las 18.30, para hacerlo quincenalmente, comenzando el 14 de octubre de 2019 y hasta el 1 de Junio de 2020.

Cada cuidador puede participar sin compromiso de asistencia y la dinámica del trabajo se irá definiendo a medida que el grupo se reúna y decida qué espera o qué necesita recibir del propio grupo.

Para poder participar del grupo de cuidadores el requisito indispensable es ser cuidador de una persona que padezca Alzheimer o alguna otra demencia, senil, vascular, frontotemporal, lewy…

La asistencia es abierta pero con limitación de aforo, necesitando una inscripción previa.

María José Sumariva será la psicóloga / neuropsicóloga que acompañará en el proceso terapéutico del grupo, encargada también de las terapias familiares de grupo.

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Grupo de apoyo para cuidadores de personas con demencia 2019

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grupo cuidadores

El grupo de apoyo para cuidadores de personas con demencia de CITEA

El cuidado de una persona que padece demencia es sustancialmente dificultoso, sea tanto por la cantidad de tiempo y atención que requiere para que el familiar se encuentre lo mejor posible, como por la sobrecarga emocional que supone para el cuidador.

Se mezclan muchos factores, como que la persona con demencia se resista a estos cuidados porque no los comprende, o que repita y pregunte las mismas cosas, o que sea resistente al aseo, que esté nervioso frecuentemente etc, porque las dificultades son múltiples y muy variadas en cada persona, en cada relación enfermo-cuidador.

Por ello, por conocer de primera mano la cantidad de dificultades entrelazadas que existen en esta pareja, el grupo de cuidadores de personas con demencia se reúne en CITEA cada dos lunes comenzando desde el 14 de enero a las 18.30.

La dinámica y método de trabajo de los encuentros del grupo de apoyo para cuidadores de personas con demencia irá dirigido en función de las necesidades planteadas por los participantes, se puede hablar sobre la demencia y qué es lo que ocurre en el cerebro, para comprender el por qué de su comportamiento, o de las repeticiones o las desorientaciones. También se analizan situaciones con ejemplos concretos que vayan surgiendo en el cuidado de cada un, qué podemos hacer para resolverlas. Puede servir también como evacuación emocional de las dificultades sentidas por cada uno. Puede ser un espacio para compartir estas dificultades y sentirse apoyados y comprendidos.

Si eres cuidador de un familiar que padece Alzheimer u otra demencia y quieres ayudarte a ti mismo o misma, participando de este grupo, inscríbete, es un grupo que no requiere coste económico. Se puede hacer mediante el teléfono de contacto de CITEA

Quiero asistir al grupo de cuidadores 2019
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Comienzan las reuniones del grupo de apoyo para cuidadores

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grupo cuidadores

Como cada año comienzan las reuniones del grupo de apoyo para cuidadores de enfermos con Alzheimer u otras demencias, que realizamos gratuitamente para poder charlar abiertamente sobre la posición del cuidador frente al cuidado del enfermo y ante su familia.

Grupo de apoyo para el cuidador

 
Te preguntas ¿de qué trata esta enfermedad? ¿qué puedo hacer con las alteraciones de conducta? ¿es normal que me sienta así? pues todo eso y otras tantas preguntas serán planteadas en el grupo de apoyo, compartidas y resueltas con la ayuda del equipo de psicología.
 
El grupo de apoyo para el cuidador se reunirá quincenalmente, cada dos martes desde octubre de 2017 hasta Junio de 2018.

El primer día para tomar contacto será el 10 de octubre a las 18.30 en las instalaciones de CITEA.

El mismo grupo con la ayuda de la psicóloga dictará su propio proceso ¿qué necesitamos? ¿de qué queremos hablar? ¿qué nos gustaría aprender sobre la enfermedad o sobre el cuidado? y así poco a poco se construirá el camino, juntos.

 

Para asistir al grupo de apoyo para cuidadores es necesaria solicitud de inscripción, por lo que si es tu momento de contactar puedes hacerlo a través de este formulario, o poniéndote en contacto con nosotros por teléfono en el 954 45 78 86, móvil 671 817 031, o por correo electrónico en info@citeasevilla.es. Te esperamos.


Consejos contra el calor

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consejos contra el calor

Los consejos contra el calor se repiten cada año por esta época, y es especialmente importante seguirlos en personas con un riesgo mayor de sufrir las consecuencias de las altas temperaturas. Las personas mayores están en este grupo, especialmente si tienen enfermedades o patologías que los hagan más vulnerables. Cuando se trata de enfermos de Alzheimer u otras demencias es particularmente importante extremar la vigilancia, ya que en muchas ocasiones dependen de sus cuidadores para mantener sus niveles de hidratación y su bienestar a lo largo de los días de más calor. Repasa con nosotros estos consejos, aplicables a todas las personas con independencia de su edad y estado de salud.

 

Verano es sinónimo de calor en nuestro país. Ante el aumento de las temperaturas es importante recordar unas pautas sencillas, de carácter general, para evitar patologías relacionadas con el calor y disfrutar sin sustos de estos días más largos.

Consejos contra el calor de carácter general

  • Durante los días de mucho calor, es necesario refrescarse cada vez que se sienta la necesidad.
  • Beber agua abundantemente y hacer que niños y ancianos también lo hagan, aunque no tengan sed. Deben mantener su nivel de hidratación.
  • No tomar bebidas alcohólicas.
  • Protegerse de la exposición directa al sol.
  • Evitar los esfuerzos físicos en las horas de más calor.
  • Evitar salidas, actividades o esfuerzos a los que no estemos habituados. Si es inevitable, hacerlo utilizando con sombrillas u otros elementos de protección.
  • Permanecer el mayor tiempo posible en lugares frescos, a la sombra o climatizados.
  • Usar ropa clara, ligera y que deje transpirar.
  • Tener en cuenta que las altas temperaturas afectan especialmente a bebés, niños, ancianos y enfermos crónicos. Hay que prestarles una atención especial.

 

Consejos contra el calor en casa

  • Cerrar las ventanas y cortinas de las fachadas expuestas al sol y abrirlas de noche, facilitando las corrientes de aire.
  • Mantener las medicinas en lugar fresco, el calor puede alterar su composición y efecto.
  • Seguir una dieta ligera, basada sobre todo en frutas y legumbres. Evitar las comidas calientes y copiosas.

 

consejos contra el calor dieta

Es importante seguir una alimentación ligera con muchas frutas y verduras

  • Preparar los batidos y bibberones en el momento de darlos.
  • Usar el aire acondicionado o ventiladores. En caso de no tenerlos, procurar ir a lugares públicos con refrigeración.

 

Consejos contra el calor en la calle

  • Si hay que salir a la calle, evitar hacerlo en horas de calor extremas, desde el mediodía hasta el atardecer. Intentar mantenerse a la sombra, llevar la cabeza protegida, usar ropa ligera de colores claros y llevar una botella de agua para beber frecuentemente.
  • En los desplazamientos por carretera llevar agua abundante y seguir las recomendaciones de las autoridades y agentes del tráfico.
  • No se quedarse ni dejar a nadie en el coche con las ventanas cerradas.
  • En las horas de más calor, evitar las actividades deportivas y disminuir la actividad física tanto como sea posible.

 

Exposición prolongada al sol

    • Evitar la exposición prolongada al sol en las horas centrales del día (de 12 a 17 horas) o quedarse dormido al sol.
    • Proteger adecuadamente la piel, la cabeza y los ojos con ropa, sombreros o gorros y gafas de sol.
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Cuando salgamos de casa hay que protegerse del sol con sombrero y gafas de sol

  • Utilizar productos de protección solar adecuados a la edad, tipo de piel y zona del cuerpo en la que se aplican. Estos protectores deben aplicarse treinta minutos antes de exponerse al sol y renovarse cada dos horas y después de cada baño.
  • Proteger especialmente a los niños y evite que los menores de 3 años estén expuestos al sol y no olvidar que el riesgo de quemaduras se incrementa con la altura.
  • Si se toma medicación, comprobar que ésta no afecta a la sensibilidad a la radiación ultravioleta.

 

Consejos de alimentación

  • Extremar las medidas de higiene, sobre todo el lavado frecuente de manos, así como una correcta limpieza de la cocina.
  • Consumir alimentos que hayan sido tratados o manipulados higiénicamente y, por tanto, que procedan de establecimientos autorizados.
  • No interrumpir la cadena del frío de los alimentos y no consumir aquellos de los que se tengan dudas, especialmente si estado expuestos al sol o altas temperaturas.
  • Especial precaución con los alimentos que contengan huevo. Hay que guardarlos en la nevera, lavar las cáscaras justo antes de su preparación y consumirlos enseguida.
  • Cocinar suficientemente los alimentos para que no queden crudos y consumirlos inmediatamente después de ser cocinados.
  • Evitar el contacto entre los alimentos crudos y los cocinados.
  • Usar exclusivamente agua potable tanto para beber como para lavar o preparar los alimentos.

 

consejos-contra-el-calor-agua

Es fundamental mantener un buen nivel de hidratación bebiendo líquidos frecuentemente

Consejos contra el calor: resumen

  • Las emisoras de radio y televisión le facilitan información del Instituto Nacional de Meteorología y Protección Civil. Préstales atención.
  • Sigue la información meteorológica y las previsiones de los días más calurosos. No propagues rumores o informaciones exageradas sobre la situación.
  • Si te sientes mal por el calor pide ayuda.
  • Si conoces a personas que viven solas o que están enfermas, informa de su estado en el Centro de Salud y ayúdalas a comer y a beber.

Y recuerda, en caso de emergencia llama a 112, están para ayudarnos.

 


La higiene en pacientes con demencias

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higiene en personas con demencia

La higiene es imprescindible para el buen mantenimiento de la salud. Paulatinamente, el enfermo se verá incapacitado para realizar por sí mismo, las actividades necesarias para su higiene, además de perder la necesidad y ganas de hacerlo: es más cómodo no ducharse, ha perdido las normas sociales que aconsejan estar aseado y presentable. En el siguiente artículo repasamos pautas y consejos para mantener hábitos de higiene adecuados que además ayuden a mantener la autonomía del paciente.

Higiene personal y postural

Mediante las labores de higiene personal pretendemos eliminar el sudor y los malos olores, además de estimular la circulación sistémica y local. Por otro lado, la higiene postural incluye estimular el tono muscular por el ejercicio activo y pasivo. La higiene también relaja, refresca y mejora el aspecto.
El bañarse o ducharse es una operación demasiado complicadas para quien tiene las facultades disminuidas, por lo que es usual que el enfermo lo rechace, además, se deberá tener en cuenta que muchos pacientes con grandes deterioros motrices, no se moverán de la cama y deberemos de realizarle la higiene por partes.

Ducha o baño de 1 a 3 veces por semana

Es preferible la ducha al baño y como norma general 1 vez a la semana debería de ser suficiente para una persona de estas características, dependiendo de la propia higiene y circunstancias, en caso de poseer un baño de asiento, sería aceptable realizarlo 2 ó 3 veces a la semana ya que es más cómodo.

Higiene en pacientes con demencias y aseo diario

El aseo diario es recomendable en todos los casos y la frecuencia diaria estaría marcada por la posible incontinencia del enfermo.
El baño, ha de realizarse con calma y tiempo, realizando todos los pasos secuencialmente, si en el momento del baño necesita hacer otra cosa más importante, por lo visto anteriormente, no habría problemas en posponer el baño, que sería lo más apropiado.
Tenga la bañera preparada a la temperatura adecuada, sin llenarla demasiado para cuando el paciente entre en el cuarto y no eche ningún tipo de sustancia que la haga resbaladiza, para a continuación ir a buscar al paciente, ayúdelo a desnudarse de manera ordenada y que se introduzca en el baño.
Dígale que se enjabone y posteriormente se aclare, vigilando que lo haga, si no ayúdele con cuidado. Una vez finalizado ayúdelo a salir para que no resbale, acérquele una toalla y pídale que se seque. A continuación, dele prenda a prenda la ropa que deba ponerse, pidiéndole cada vez que le dé una pieza que se la ponga.
Aproveche el baño para vigilar las uñas, cortándolas si es necesario y evite las uñas clavadas en la carne, en la piel mire si existe irritación, enrojecimiento, sobre todo en los puntos de apoyo, dependiendo si permanece mucho tiempo acostado o si permanece mucho tiempo sentado.
En el lavado de la cara prestar especial atención a los ojos: se lavarán sólo con agua y de dentro a fuera para impedir que las secreciones penetren en el lagrimal, utilizando una gasa distinta para cada ojo o un pico de la toalla distinto.

Higiene bucal

Una buena higiene bucal comprende la estimulación diaria de las encías mediante el cepillado mecánico de los dientes y el enjuagado de la boca después de cada comida y antes de acostarse. Si el procedimiento de cepillado no se puede llevar a cabo, se recomienda enjuagar la boca vigorosamente después de cada comida.
En cuanto al cuidado de las dentaduras postizas, para proceder a su limpieza, se retirará la dentadura suavemente con ayuda de una gasa para a continuación limpiar con el cepillo y dentífrico, aclarándolo bien y si es el caso volver a ponérsela al paciente humedeciéndola previamente, ya que así será más fácil.
Si no se va a colocar, se introduce en un recipiente con agua o en alguna preparación comercial.
En el paciente encamado por cualquier otra enfermedad, la boca necesita un cuidado más frecuente y meticuloso, para ello se colocará al paciente lateralmente con la cabeza hacia abajo, a fin de evitar que el contenido de las vías digestivas pase a las vías respiratorias (aspiración), colocando una palangana debajo de la barbilla. Mojar un algodón prensado en la bola (torunda) montado en unas pinzas o paleta, en agua o solución antiséptica oral (Oraldine) y limpiar encías, paladar, lengua e interior de las mejillas.

Higiene de los ojos

Con respecto a los ojos, las secreciones secas de las pestañas tienen que ablandarse y limpiarse: normalmente con una gasa mojada en agua o suero fisiológico, limpiando desde dentro a fuera para evitar que se obstruya el lagrimal.

Lavado de cabeza

Para el lavado de la cabeza en el paciente de fases iniciales y moderadas aprovechar la ducha o el baño para realizarla, en fases avanzadas dependiendo del estado del paciente se utilizaran distintas técnicas.
Si es mujer y ha tenido la costumbre de maquillarse, ponerle un poco de polvo o pintarle con el lápiz de labios después de lavarle tanto la cara como el cabello, ya que pueden hacer mucho por su moral.

Cómo actuar ante distintas situaciones

El paciente se niega al aseo

Intentar averiguar la causa de tal negación, (miedo ante su falta de seguridad para la higiene, olvido de los hábitos higiénicos, etc.) e intentar poner solución sin discusión ni imponer el acto a la fuerza.
Procuraremos las máximas facilidades para su ejecución, incrementando las medidas de seguridad, con tranquilidad, evitando ruidos y prisas, consiguiendo intimidad y comodidad y como hemos dicho con otras actividades, haciendo de la higiene un acto rutinario: misma hora, mismos utensilios y haciendo un rito su realización.
Debemos de realizar comentarios positivos a cerca de lo bien que se le ve cuando está limpio y aseado, decirle el gusto que da cuando huele bien y mostrarse particularmente afectivo cuando está limpio y aseado. Por el contrario, intentar abstenerse de hacer comentarios cuando no se asea.
Si el problema es que el enfermo ha olvidado sus hábitos higiénicos o las maniobras para el aseo, deben de recordarse cada vez, pudiendo intentar el que las repita por imitación o haciendo que el cuidador inicie estas para que sea el paciente el que las termine.

El paciente necesita ayuda

Cuando comiencen necesitarse ayudas, hay que intentar que el acto de la higiene sea lo más parecido al que se hacía cuando no se daba esta circunstancia.
Por tanto, debemos procurar que continúe con el baño o la ducha todo el tiempo que sea posible, desplazándolo para ello al cuarto de baño, (si es preciso utilizar silla de ruedas o grúa doméstica), procurando que las pautas de aseo sigan la misma rutina, diciéndole antes de cada acción lo que se va a realizar y nunca ejecutar sin avisar, así como dejarle solo.
Intentaremos que participe, aunque sea en cosas mínimas como lavarse las manos, echarse agua por la cara, etc.
A veces existe un gran pudor y el enfermo se niega a dejarse lavar por otras personas, sobre todo si son de distinto sexo, aunque sean familiares; en este caso se recurrirá a colocar una cortina de baño o una sábana amplia sobre su cuerpo y se realizará la higiene por debajo de ella.
El paciente necesita que lo aseen

En fases avanzadas y/o muy avanzadas el aseo deberá llevarse a cabo íntegramente por otra persona, siendo conveniente que se tomen medidas como: considerar que el aseo debe seguir teniendo las mismas características que hemos dicho anteriormente, preparar todo el material necesario y situarlo cerca del paciente, para que una vez iniciado no tenga que dejar al paciente y pueda estar siempre en contacto con él, seguir un orden descendente(cabeza, cara, brazos, tronco, zona genital y ano y piernas), poniendo especial cuidado en zonas como los ojos, nariz, orejas, axilas, zonas submamarias, ombligo y zonas interdigitales.
Si el paciente puede colaborar, aunque sea mínimamente, lo animaremos a que participe y por lo menos realice su higiene genital y si no es posible realizarle esta de arriba hacia abajo. Dar un masaje de crema hidratante y perfumar con colonia si el paciente estaba acostumbrado. Además, periódicamente se tendrá que tener una higiene de uñas de pies y manos.


Juan Luis García Lázaro

Enfermero en CITEA


Mantener la autonomía de la persona con demencia en el domicilio

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Uno de los efectos más evidentes de la demencia a nivel físico y cognitivo es la progresiva pérdida de la autonomía de la persona enferma. Para combatirla existen diversas estratégicas y técnicas que ayudan a mantener el máximo tiempo posible la independencia, ralentizando así los efectos de la enfermedad.

Mantener la autonomía de la persona con demencia debe ser uno de los objetivos de su tratamiento cada día. A partir del inicio de la enfermedad, la persona con demencia irá abandonando progresivamente las actividades que antes realizaba e irá perdiendo la capacidad para desenvolverse en su entorno de manera satisfactoria. Para facilitar la adaptación y el manejo de la nueva situación que provocará el desarrollo de la enfermedad, es importante que la persona realice en el domicilio el máximo de actividades posible, ya que, cuando realizamos tareas tan sencillas como comer, estamos, al mismo tiempo, estimulando otros aspectos muy importantes como las capacidades sensoriales, perceptivas, cognitivas y motrices.
La estimulación por parte del cuidador debe realizarse a través de las actividades cotidianas en el domicilio. Hay que tener en cuenta que no se beneficia a la persona realizando tareas que puede hacer, ni ayudándole si no es necesario. El cuidador deberá ir adaptando su ayuda a las capacidades del enfermo, por lo tanto, debe evitar las actitudes sobreprotectoras que refuercen la dependencia de la persona y dejar que continúe realizando las actividades que todavía sabe realizar. Si la persona comete un error no se le debe dar importancia y reforzar positivamente las cosas que hace bien.

Mantener la autonomía de la persona con demencia a través de la rutina

El establecer una rutina diaria y planificar las actividades es de vital importancia. Esto le ayudará al enfermo a mantener unos hábitos diarios, reducir su desorientación, además de contribuir a mejorar su autoestima y calidad de vida.
En los estadios iniciales de la enfermedad es recomendable fomentar la autonomía en las actividades de autocuidado (aseo personal), ocio (baile, ir al cine, ejercicio físico) y productivas (tareas del hogar.), en las que la persona se sienta útil y teniendo en cuenta los gustos y costumbres de la persona.
Algunos ejemplos de estimulación en el domicilio son los siguientes:

  • Tareas domésticas como hacer la cama, cocinar acompañado de otra persona, poner y quitar la mesa, etc.
  • Colaborar en la elección de la ropa, ordenar el armario y simplificar la organización del mismo.
  • Simplificar las secuencias de las actividades básicas (baño, vestido y aseo personal). Todas se descomponen en otras más fáciles, que puede que hagan sin ayuda. Se debe repetir instrucciones en cada paso.
  • Realizar actividades de ocio que le motive (oír música, bailar, pasear, pintar, etc.).

En definitiva, se trata de mantener la autonomía de la persona el mayor tiempo posible, trabajando las capacidades que aún mantiene, fortaleciendo la conexión con su entorno y creando una rutina diaria que le estimule y le sea gratificante.


Mónica Guzmán Palomares

Terapeuta Ocupacional en CITEA


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