Vacaciones para personas con demencia

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CONSEJOS Y CONSIDERACIONES A LA HORA DE IR DE VACACIONES PARA PERSONAS CON DEMENCIA

Con la llegada del verano y de las altas temperaturas, son muchas las personas que tratan de desconectar de su día a día aprovechando el periodo de vacaciones. En el caso de las personas cuidadoras principales de personas con demencia, las vacaciones también son fundamentales, ya que durante éstas se puede disponer de un espacio de descanso que permite realizar actividades de agrado y que no pueden realizarse durante el resto del año. No obstante, a la hora de planificar unas vacaciones para personas con demencia, se debe tener en consideración algunos aspectos, como la duración del viaje y de la estancia, las expectativas de viaje, el lugar al que ir, la documentación a llevar, la seguridad, el número de actividades a hacer, etc.

¿QUÉ DOCUMENTACIÓN DEBO LLEVAR AL IR DE VACACIONES?

La tarjeta sanitaria, el informe médico más actualizado, una lista de la medicación que toma con sus dosis y las recetas son aspectos imprescindibles a la hora de planificar unas vacaciones. Además, se debe tener en consideración la posibilidad de que ocurra alguna emergencia, por lo que sería conveniente tener un documento dirigido a los médicos de urgencia con la información más importante junto una lista de teléfonos de contacto a los que llamar por si se diera tal emergencia.

Por otro lado, si se dispone de seguro médico privado, se deben anotar los teléfonos de contacto pertinentes. Por último, no hay que olvidar ciertos objetos identificativos como brazaletes o tarjetas de identificación con fotografía y/o nombre de la persona.

EL VIAJE, ¿DÓNDE IR Y QUÉ MEDIO DE TRANSPORTE UTILIZAR?

A la hora de planificar unas vacaciones para personas con demencia, hay que tener en cuenta que la rutina de la persona afectada debe mantenerse lo máximo posible. Al salir de casa cambiamos de ambiente, y esto último puede desorientar a la persona con demencia, por lo que pueden aparecer síntomas de confusión y angustia. De este modo se ha de mantener elementos familiares de referencia u objetos cotidianos significativos que reconozca la persona, como cojines, pañuelos, colchas, etc.

En cuanto al medio de transporte a utilizar, es recomendable utilizar aquel que la persona con demencia soliera emplear antes de padecer la enfermedad. Además, se aconseja que la duración del viaje no exceda las 4 horas, y que en caso de que se superara ese tiempo, ir acompañado por otra persona más.

Si el medio de transporte utilizado es el coche, se debe tener en cuenta que la persona con demencia puede cambiar de opinión y decidir volver a casa durante el trayecto. Es importante estar preparados y ser flexibles, ya que hay que adaptarse a sus deseos y nunca forzarle. En el caso de que cambie de opinión durante el viaje, se puede optar por esperar algo de tiempo por si la persona con demencia volviera a cambiar de idea. Igualmente hay que estar atentos a los cierres de seguridad del coche por si intenta abrir alguna puerta. En el caso de que nos acompañe otra persona, es recomendable que el familiar con demencia se sitúe en el asiento trasero acompañado por ese segundo acompañante. Por último, se aconseja parar de conducir en el caso en el que se muestre muy agitado.

DURANTE EL VIAJE ¿QUÉ ACTIVIDADES Y CONSIDERACIONES DEBO TENER EN CUENTA?

Hay tres aspectos fundamentales que hay que tener presente la hora de irnos de vacaciones con una persona con demencia: tener una buena planificación, ser flexibles y mantener las rutinas.
En primer lugar, es recomendable llevar a cabo un itinerario o planning de aquellas actividades que van a realizarse a lo largo de las vacaciones, siempre respetando las horas o rutinas de nuestro familiar.

Por otro lado, hay que tener en consideración que la persona con demencia puede cambiar de opinión. Por ejemplo, puede ocurrir que estemos haciendo una actividad y que nuestro familiar decida ir a casa o no estar allí. Recordemos que no es aconsejable forzar a la persona con demencia a hacer algo que no quiere, por lo que lo ideal sería llevar programado algunas alternativas en el caso en el que se requiera.

Por último, a la hora de mantener las rutinas, se ha de considerar que la persona con demencia debe mantener, en la medida de lo posible, los horarios de desayuno, comida, merienda y cena; los horarios de ducha, de ir a la cama, etc. Estas rutinas también implican los lugares donde habitualmente realiza estas actividades. Es decir, si el familiar habitúa comer en la cocina, lo ideal sería que se siguiera esta rutina en el lugar de vacaciones en el que nos vamos a instalar.

¿QUÉ MEDIDAS DE SEGURIDAD DEBO CONSIDERAR?

Además de llevar la documentación pertinente e informes médicos mencionados anteriormente, se deben valorar otros dos aspectos. El primero de ellos es el de preparar e informar al familiar con demencia que vamos a realizar un viaje. En los casos en los que sea posible, se puede optar por pedirle que ayude a preparar alguna maleta o macuto.

Por otro lado, nunca deje a su familiar sólo. En caso de que participe en alguna excursión o actividad junto con otras personas, puede ser que necesite la ayuda ocasional de algún compañero/a. Es importante que aquella persona a la que le podamos pedir ayuda conozca los efectos de la enfermedad de Alzheimer o de la demencia que afecta a la persona con demencia, ya que es más probable que entienda como reaccionar ante una situación difícil.

EXPECTATIVAS DE VIAJE

Para los cuidadores de personas con demencia es imprescindible encontrar en las vacaciones un equilibrio entre el descanso y el cuidado, siempre desde un punto de vista realista, ya que hay actividades o lugares que ya no puede realizar junto a su familiar con demencia. Si viaja acompañado/a de otro cuidador/a, puede pedirle que se haga cargo de la persona afectada mientras usted intenta desconectar. Por último, trate de tener un hueco para realizar aquellas actividades que le gusta hacer en vacaciones, como ir a pasear por la playa, tomar un helado mientras lee, etc.

CONCLUSIONES

Por tanto, es esencial que los cuidadores principales disfruten de sus vacaciones, siempre desde un punto de vista realista y consciente de las limitaciones que puede haber a la hora de planificar y llevar a cabo unas vacaciones junto con una persona con demencia.
Ir de vacaciones a un lugar tranquilo, acompañado de otra persona cuidadora, respetando las rutinas del familiar afectado, y tratando de disfrutar de los momentos libres, harán que consiga alcanzar ese equilibrio que hay entre la desconexión y el cuidado de la persona con demencia.

Por Daniel Ramírez, neuropsicólogo

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